miércoles, 27 de enero de 2010

Lo contaré todo...

Lamentarán el error del año pasado. No me invitaron a la fiesta, todas mis amigas estaban allí. Los vestidos nuevos, las mejores joyas, las personas más famosas. Pero yo me quede en mi casa, con mi aburrido marido, que no tenía otro interés que chatear desde su teléfono móvil. Me hace gracia, está en el sofá inventando cosas que no hace para luego contarlas en la red. Qué ironía. Lo tengo todo planeado, solo necesito una cuenta en Twitter. Este año lo contaré todo, he conseguido un trabajo en el servicio de catering de la fiesta.

martes, 26 de enero de 2010

Ahora en YelloWMind

YellowMind

Desde hoy este modesto Blogs está en la familia de blogueros de Yellow Mind. Gracias por permitirme la entrada, espero no defraudar.

Los conocí a través de Twitter y me gusto la idea, no es solo un agregador de blogs, es algo más. Me gusto la idea de compatir, conversar y sobre todo aprender. No hay más pretensión que compartir información y conocimiento, esta es la idea con la que se inicio este blog: Un lugar donde escribir… y leer.

Gracias de nuevo, nos leemos en la red.

domingo, 24 de enero de 2010

Una larga vida laboral

Santiago estaba en la cocina preparando la comida, como de costumbre dejaba la televisión en marcha, la verdad es que no prestaba mucha atención, pero le hacía compañía en sus nuevas obligaciones.

De repente algo llamo su atención, unas frases: “En 15 años el sistema de pensiones será insostenible… tendrá que alargarse la vida laboral… aunque se puede plantear de forma voluntaria…” Dejo caer el cuchillo de la mano y se volvió hacia la televisión con una mezcla de rabia e incredulidad. Escucho con atención. Buscó el mando a distancia y pulsó el botón rojo: “Power”, la televisión enmudeció.

Satisfecho, continuó con su tarea, pronto llegarían sus hijos del colegio. Una pequeña sonrisa asomo en sus labios. ¿Alargar la vida laboral? ¿Qué vida laboral? Antes tendrán que generar empleo ¿No?

martes, 12 de enero de 2010

Ser optimista, ser positivo

Está claro que lo mejor es ser optimista y positivo, más aún en estos momentos. Pero la verdad, con lo que estamos viviendo resulta un poco difícil. Con las noticias, los datos económicos, los amigos o familiares sin trabajo, haces una larga lista de cosas más bien negativas.
Ser positivo en el presente ayuda a ver las cosas de otra forma. Para los que tienen un trabajo, disfrutarlo, ser felices en su desarrollo, si es posible con más ahínco. Para los que estén buscando una nueva oportunidad profesional, no caer en la resignación, hacer un esfuerzo, pues también depende de uno mismo salir de esta situación.

Ser positivo ayuda también a ver el futuro con esperanza, pero no porque otros lo solucionaran, sino porque uno mismo confía en sus fuerzas.

No valen lamentaciones, aunque sí podrían valer preguntas, cuestiones del pasado que aclaradas ahora nos pueden ayudar a mejorar. Aprender de lo que nos ha pasado o nos está pasando. El objetivo es salir reforzados de una situación que todos, absolutamente todos, estamos calificando de negativa.

Además de estas palabras, más o menos tópicas, si hay algo importante detrás de afrontar esta situación de forma positiva o negativa. Son los valores que muchos hemos cultivado en nuestras carreras profesionales: honestidad, confianza, sinceridad, esfuerzo… ¿Perduraran después de esto?

Esperemos que si.

jueves, 7 de enero de 2010

Lo Prohibido

Para que no se enteren de que me he marchado he dejado la radio puesta, me he deslizado por el tejado del porche desde la ventana de mi habitación, hasta alcanzar el garaje y coger la bici. Mis amigos me esperan en el cruce. Nos adentramos por un camino de tierra, nunca nos dejan ir por esta parte del bosque. Los mayores dicen que es peligroso y que viven personas que se llevan a los niños y se los comen. Pero mis amigos dicen que es mentira. Después de una larga curva, el camino nos dejo frente a una gran casa solariega. Parecía abandonada, el miedo me envolvió, di media vuelta, salí corriendo. Apague la radio. Años después, entre bromas, mis amigos aún me recuerdan ese día cada vez que visitamos el burdel.

jueves, 31 de diciembre de 2009

2010 El año del Reto

Hace muchos años, cuando España vivía el final de una dictadura, un grupo de muchachos en el patio de un colegio imaginaba cómo sería el año 2000. Calculaban los años que tendría cada uno de ellos y se imaginaban como sería la sociedad en aquel lejano y atractivo futuro. Pero a pesar de los cálculos, todos pensaban que ese futuro estaba muy, muy lejos.

Pasaron los años, los entonces niños fueron creciendo y cada uno de ellos se construyo su vida, poco a poco se fue acercando el año 2000, el cambio de siglo y todas las expectativas pasadas se convertían en realidad. Cuando se reunían ya no se calculaban los años, porque ya se tenían.

Pero un poco más lejos del año 2000 estaba el 2010, nunca pensaron en él y cuando llego todos se vieron sorprendidos. El mundo había cambiado, todo era diferente. Nada de lo vivido les servía y debían aprender de nuevo. Les llamaron para incorporarse a su antiguo colegio y ocuparon los pupitres de sus clases. Un profesor, muy joven, les contó que tenían por delante todo un año para aprender. Uno de los alumnos se levantó y dijo: Señor, yo ya tengo esposa e hijos, debo cuidar de mis ancianos padres y tengo un trabajo que no debo descuidar.

El profesor le contestó: No debes preocuparte por nada, la nueva sociedad cuidara de los tuyos. Nadie protestó.

De repente sentí un dolor agudo en el costado, entre la tercera y la cuarta costilla, era el codo de mi compañero de pupitre. Levanté la cabeza, estaba en una gran aula repleta de gente. Alguien decía mi nombre en voz alta. Mi compañero, el del codazo, me hacía gestos con la cabeza: ¡Eres tú!

No salía de mi asombro, me habían admitido, por fin tenía trabajo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Del menú a la cocina de innovación

Un pequeño restaurante cerca del Mediterráneo, que llevaba años funcionando con el trabajo de un amable matrimonio, paso a manos de su único hijo. Este decidió cambiar el local y hacer alta cocina. En ese momento lo tenía todo, su local estaba en un lugar privilegiado y la clientela estaba asegurada. Pero él sentía que debía arriesgarse y cambiar, sus clientes se lo agradecerían y sus ingresos se multiplicarían.

Se construyo un nuevo local, más grande y moderno, con capacidad para más comensales y con la última tecnología en la cocina. Contrataron nuevos responsables de cocina, maître y gerente de restaurante. Sus clientes, acostumbrados al menú y al trato personal, notaron el cambio de forma rápida y muchos de ellos decidieron cambiar de local. El dueño no dio importancia a la pérdida de comensales, su estrategia consistía en captar otro perfil de cliente. Estaba orgulloso con su nuevo local. Después de mucho esfuerzo consiguió atraer a comensales más exigentes y capaces de pagar los nuevos precios, pero estos se sintieron decepcionados con los platos servidos, que carecían de la calidad y la presentación adecuadas. Con el tiempo el restaurante se fue quedando vacio y el negocio dejo de funcionar.

Un día regresó al pueblo un buen amigo del antiguo propietario, que no le visitaba desde hacia tiempo, al ver el nuevo restaurante vacio preguntó con interés: ¿Qué pasa? El viejo propietario le explico lo que su hijo había hecho al hacerse cargo del local y justifico la situación por la crisis que estaban pasando. Su amigo miro al otro lado de la calle y vio un pequeño bar con todas sus mesas llenas, extrañado preguntó: ¿A tu vecino no le afecta la crisis? El anciano respondió resignado: A mi hijo no le interesa ese tipo de negocio.

El joven propietario presencio la conversación entre los dos viejos amigos y cuando se despedían vio la tristeza reflejada en el rostro de su padre, recordó los duros años de inicio en el restaurante, cuando él era un niño. Pensó que era el momento de hablar con su padre, tal vez le sirviese de algo su experiencia. Desde que había regresado de la capital para hacerse cargo del local no habían tenido ni un minuto para hablar.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cuestión de altura

Ni subido a una escalera conseguiría besarte. Es lo primero que pensé después de verla por primera vez. Hasta ese momento no había en mi vida muchas mujeres y casi todas ellas eran de la familia. Mi perspectiva de la vida estaba cambiando a pasos agigantados, bueno, si hablamos de pasos estos no eran muy grandes, pero si dolorosos. Su presencia me producía un sentimiento especial, diferente a los conocidos hasta ese momento. Saque todos mis encantos para llamar su atención, pero mis esfuerzos fueron vanos. Estaba al borde de un ataque de nervios, ya podía coordinar mis extremidades, pero desde el suelo todo estaba más lejos.

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