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sábado, 26 de febrero de 2011

Erase una vez "El Empleo"

Erase una vez un país muy, muy lejano donde sus habitantes eran felices, todos tenían trabajo, disfrutaban de vidas llenas de bienes y rodeadas de todo tipo de ocio.

Pero un día, desde más allá de sus fronteras, llego una gran epidemia y se extendió por todo su territorio, los habitantes de este país nunca pensaron que ellos podrían ser afectados, sentían que estaban a salvo, o al menos eso les habían dicho.

Pero no fue así y en pocos meses el virus se extendió y “El empleo” empezó a morir, desaparecer, extinguir y muchos de sus habitantes se vieron afectados. Entonces les dijeron que todos eran más pobres, que deberían gastar menos y ganar menos y trabajar más, todo en nombre de un supuesto orden mundial que les sacaría de aquella epidemia. Algunos lo llamaban “Mercado”.

Los gobernantes del país, asustados y amenazados por la epidemia, decidieron hacer caso de las recomendaciones y empezaron a recaudar más, pero también decidieron gastar menos, por lo que las organizaciones que debían investigar una vacuna para la pandemia dejaron de hacerlo y no daban soluciones correctas. No fue posible un pacto general en el país para unir esfuerzos y ayudar al pueblo que veía como poco a poco desaparecía “El empleo”. Algunas organizaciones se sentaron bajo un árbol para ver pasar el cadáver de su enemigo, esto algunos nunca lo entendieron.

Cuando todo parecía perdido y más de 4 millones de ciudadanos estaban afectados por el virus, surgió el espíritu emprendedor que siempre había caracterizado a los habitantes de este país, todos ellos, sin esperar la solución de nadie, se pusieron manos a la obra para limpiar el país y echar de él todo aquello que representara la posibilidad de contagiar el virus. En pocos años el país volvió a ser el de antes y todos pudieron ser igual de felices. Habían aprendido algo muy importante, solo con el esfuerzo de cada uno de ellos era posible superar las épocas malas. No existían las pócimas mágicas.


sábado, 29 de enero de 2011

Una Bala


La bala, en la sien; la pistola, en el regazo, la sangre resbalando por el cuello desnudo. Nadie oyó nada, nadie sabía nada, nadie lo conocía. En aquel lugar había muchas personas de paso, sin rumbo, sin futuro, olvidadas. Lo metieron en un saco negro, lo cargaron en un furgón. Desde la ventana de su cubículo Santiago despidió a su amigo, sin lágrimas, ahora tendría que conseguir otra pistola… y una bala.

sábado, 26 de junio de 2010

Las apariencias engañan


Mientras aparcaba el coche me sorprendí contando los años que habían pasado desde mi graduación como doctor, no recordaba si fue antes o después de mi ordenación como sacerdote, el tiempo pasaba muy deprisa y algunas fechas ya me quedaban muy lejanas. Al bajar del coche oí una voz a mi espalda: “Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros”, al girarme vi a un anciano que estaba sentado en un banco de piedra en la puerta del asilo, le saludé, él me ignoró. Entré, me recibió un portero con la espalda encorvada, de aspecto demacrado, ojos amarillos y una gran sonrisa sin dientes, casi merecía el estatus de paciente más que el de empleado. Apenas pude oír su voz cuando me indicó donde estaba el despacho del director. El lugar era oscuro, sin vida, parado en el tiempo, como si nadie hubiese recorrido sus pasillos en los últimos cincuenta años. Mientras avanzaba me sentía observado desde las habitaciones, tenían las puertas abiertas, aunque la luz era incapaz de penetrar en ellas y dejar ver su interior. Cuando llegué al despacho del director, llamé a la puerta, de entre la escasa luz una voz lejana me invitó a entrar. Su mirada fue lenta, su respuesta rápida: Necesitamos un médico, no un cura.




viernes, 14 de mayo de 2010

Una pesadilla

Hasta que decidimos volver a colgarla en la pared fue como una pesadilla, no había conversación en la que no apareciese o cena en la que no estuviese presente. La situación era insostenible, los días pasaban y el ánimo de todos iba cayendo. Una mañana decidí afrontar el problema y lo comenté con mi marido: “Por favor Santiago, ya está bien, o lo haces hoy o me encargo yo misma”. No le vi muy convencido, pero al llegar esa tarde del trabajo la foto de la comunión de mi madre estaba colgada en el recibidor. En su próxima visita todo sería normal.


Lo prohibido ; Viceversa ; Otros Relatos cortos


sábado, 1 de mayo de 2010

Buscando un futuro


Mientras busco mi destino en el frio suelo de la cocina, pienso en los sueños que cumpliré, en los proyectos que emprenderé, pero no dejo de pensar en los que no están a mi lado. Es duro, muy duro, nunca tienes todo lo que quieres, cuando consigues una meta siempre terminas pensando en lo que no tienes en ese momento. No salimos de la desgracia, aunque la vida nos sonría. ¿Será el ser humano pesimista por naturaleza?

¡Ya lo tengo! No sé cómo fue a parar este boleto de lotería detrás de la nevera.

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lunes, 12 de abril de 2010

Incomunicación


Seguimos sin hablarnos, no puedo más, lo he intentado de mil formas y él continua sin responder a mis llamadas, no lo entiendo.
Esto es un infierno, en el supermercado, en la biblioteca, en el trabajo, paseando por la calle, todo son rumores a mi paso, como si tuviese a todo el pueblo detrás de la oreja, los oigo a todas horas, hasta los que no me conocían ya me señalan cuando me ven.
Yo solo quiero hablar con él cinco minutos, el día de la boda, antes de salir corriendo de la iglesia, no tuve valor.

domingo, 21 de marzo de 2010

El otro lado

¡Imbéciles!, ¡Pero, como se puede ser tan incompetente! Os he dicho, una y mil veces como debe hacerse el trabajo. No podéis fiaros, son muy peligrosos y no se debe dejar la puerta de la celda abierta, en cualquier descuido os cortan el cuello. Lo peor de todo es que ponéis en peligro la vida de todo el personal del centro. Aturdido por los gritos, Miguel hizo una señal a su compañero y este cerró la puerta desde dentro, se le quedo mirando y le dijo: “Cada vez están peor estos funcionarios, otro que necesita un pequeño descanso”.

lunes, 15 de febrero de 2010

¿Jugamos?

Aquí vinimos a descansar, le decía su madre a Andresito, así que tendrás que portarte muy bien, en aquella bolsa tienes tus cosas para jugar. De repente un fuerte golpe los sacudió y la luz les cegó, estaban sobre el sillón de un salón desconocido. Ante ellos los grandes ojos abiertos de Andresito, dispuesto a todo. No era para ellos ese anunciado descanso, de nuevo les esperaba una intensa lucha entre las manos de Andresito, algunos perderían brazos y piernas, otros incluso la cabeza. Se miraron resignados, en fin, la vida del juguete es así de dura.

Otros Relatos...
Lo Prohibido
Cuestión de altura
Viceversa

jueves, 7 de enero de 2010

Lo Prohibido

Para que no se enteren de que me he marchado he dejado la radio puesta, me he deslizado por el tejado del porche desde la ventana de mi habitación, hasta alcanzar el garaje y coger la bici. Mis amigos me esperan en el cruce. Nos adentramos por un camino de tierra, nunca nos dejan ir por esta parte del bosque. Los mayores dicen que es peligroso y que viven personas que se llevan a los niños y se los comen. Pero mis amigos dicen que es mentira. Después de una larga curva, el camino nos dejo frente a una gran casa solariega. Parecía abandonada, el miedo me envolvió, di media vuelta, salí corriendo. Apague la radio. Años después, entre bromas, mis amigos aún me recuerdan ese día cada vez que visitamos el burdel.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cuestión de altura

Ni subido a una escalera conseguiría besarte. Es lo primero que pensé después de verla por primera vez. Hasta ese momento no había en mi vida muchas mujeres y casi todas ellas eran de la familia. Mi perspectiva de la vida estaba cambiando a pasos agigantados, bueno, si hablamos de pasos estos no eran muy grandes, pero si dolorosos. Su presencia me producía un sentimiento especial, diferente a los conocidos hasta ese momento. Saque todos mis encantos para llamar su atención, pero mis esfuerzos fueron vanos. Estaba al borde de un ataque de nervios, ya podía coordinar mis extremidades, pero desde el suelo todo estaba más lejos.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Viceversa

Fresca, brillante, antihistamínica, así la imaginaba todos los días, le reponía de todas sus alergias. Nada más entrar en el Starbucks buscaba con la mirada su presencia, si la encontraba, después de pedir en la barra, intentaba sentarse lo más cerca posible. Observaba cada uno de sus movimientos, como iba vestida o que estaba leyendo, se imaginaba una conversación con ella y como sería su mundo. Cuando ella se marchaba, él salía del local por una puerta diferente.

Ella pedía un “Coffee Latte” y se sentaba en el lugar más despejado del local, esperaba su llegada antes de continuar su camino hacia el trabajo. Él le hacía sentirse fresca, brillante, antihistamínica…

jueves, 19 de noviembre de 2009

Inocencia

Esta vez no errare el tiro, le vengaré. Se había apostado al otro lado de la carretera, desde allí se veía como discurría el camino serpenteando por la ladera de la montaña, era imposible que le viesen, el sol estaba a su espalda. Recogió las piedras que había a su alrededor, ni muy grandes ni muy pequeñas. Cuando los vio llegar se levanto, estiro al brazo hacia atrás y lo levanto por encima de la cabeza para soltar con todas sus fuerzas la piedra. Se oyeron varios disparos… cayó desplomado.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Arrepentido

El hombre lucía una inquietante sonrisa apostado en la acera de enfrente del cine de su barrio, le costaba disimular la satisfacción que sentía por recordar viejos tiempos, después de casi 9 años y de una intachable conducta, le habían concedido la libertad condicional. Era un domingo gris, de lluvia y el cine estaba muy concurrido, desde esa posición podía controlar quien entraba y salía, sin que nadie sospechara de él. No perdía detalle, de entre aquella multitud tenía que elegir a su nueva víctima. Si todo salía bien el martes estaría de nuevo en la cárcel.

sábado, 10 de octubre de 2009

Glasgow

Fresca, brillante, antihistamínica, así se sentía caminando por el centro de Glasgow. Solo llevaba una semana en la ciudad y por algún motivo desconocido se sentía integrada, como una más de todas aquellas personas que cada mañana llagaban a Central Station o se bajaban de un bus en Queen Street Station, cerca de George Square, en el corazón de City Centre.

Pensó que el frio de la mañana la hacía sentirse mejor, pero la verdad es que cualquier situación climática, incluso la incómoda lluvia, le resultaba agradable. Le encantaba pasear por Buchanan Street, entrar en las tiendas e intentar entenderse con su difícil inglés, bueno la verdad es que ya no sabía que inglés era más difícil, si el suyo o el de los habitantes de Glasgow. Había descubierto el encanto de un Starbucks Coffee, cosa que creía imposible, era justo detrás de la Gallery of Modern Art, en Royal Exchange Square, justo sobre una inmensa librería, algo que convertía a la franquicia en un lugar mágico.

De repente sonó la alarma del móvil, saltó de la cama, miro el reloj… 7:00 am, empezaba un nuevo día… fresca, brillante, antihistamínica, dispuesta de nuevo a recorrer las calles de Glasgow buscando un trabajo, no podía permitirse el lujo de pagar las clases de inglés y vivir en esa hermosa ciudad.

viernes, 2 de octubre de 2009

¿Solo o enfermo?

Por ejemplo, averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata me resultaba difícil. Me desesperaban estas situaciones, algunos días cuando me levantaba no recordaba ni donde estaba o quien estaba a mi lado. Lo peor era soportar los dolores de cabeza y las nauseas, tardaba horas en recuperar mi situación normal. Llevaba años así ¿desde cuándo? No tenía fuerzas para luchar y cambiar esta situación. Pero hoy había sobrepasado el límite, el día de mi boda y con una resaca impresionante… lo siento, no recuerdo el nombre de mi futura esposa.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Nada más lejos de la realidad

Por ejemplo, averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata me resultaba difícil. Me desesperaban estas situaciones, cuando entraba en los camerinos y me sentaba para preparar una sesión de fotos, por delante de mi pasaban peluqueros, maquilladores, estilistas, guionistas, todo un ejército de personas que debían ayudarme y que supuestamente yo debía conocer de otras sesiones. Nada más lejos de la realidad, me limitaba a sonreír y no parecer grosero, pretendía tener un aire de concentración que lo disimulaba todo. Mi entorno pensaba que mi carácter era reservado y poco dado a los comentarios, esa era mi imagen pública. Pero ya estaba cansado, aunque pensara que no me favorecían, tenía que ponerme las gafas.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Despedida

Iba de camino a su trabajo. Quería que fuese una mañana normal, no faltaba el sol, ni el fuerte calor de agosto, al llegar se fijo en que el jardín estaba un poco descuidado… “son los efectos de la crisis” pensó. Aparco el coche en el lugar de siempre, quería que fuese un día normal. Cuando llego a su despacho se dio cuenta de que faltaban muchas de sus cosas… en unos segundos reacciono… “ya me las lleve hace días”. Se cruzo de inmediato con los compañeros más próximos, las preguntas de rigor… ¿Cómo estás? ¿Cómo va? ¿Qué tal el verano?... las miradas si eran diferentes…

Recogió sus últimos recuerdos, no era necesaria una caja, solo una pequeña bolsa. Tomo aire, había decidido que fuese un día normal. Se paseo por todas las dependencias de la empresa y saludo a todos los compañeros que pudo ver, se paró a charlar con aquellos que tenía más confianza… las miradas eran diferentes…

Volvió a su despacho y escribió un escueto mensaje que envió a todas las personas que no pudo encontrar en persona, no quería olvidarse de nadie. Sabía que él sería casi olvidado en unos meses… “la vida continua” decían algunos. Cierto que continua, pero de otra forma…

Al salir miró a su alrededor, el jardín estaba descuidado, pero si era un día normal, los que no serían normales serían los siguientes… al menos hasta olvidar este último. “Hasta pronto” se dijo a sí mismo.

Se marcho después de su último día normal de trabajo…

sábado, 18 de julio de 2009

Cinturón o falda

Estaban sentados en la terraza de un bar, refrescando un verano muy caluroso. Los dos amigos hablaban del último concierto que habían visto y se emocionaban en cada recuerdo de aquella noche. De repente llego una mujer y se acercó a la mesa de su lado, donde desde hacía un rato charlaban un grupo de jóvenes. Los dos amigos se fijaron en la chica que acababa de llegar y repararon en su… falda-cinturón o se llama cinturón-falda, bueno en todo caso se trataba de una falda que tenía más pretensiones de ser cinturón, aunque lo mismo podría decirse que se trataba de un cinturón con pretensiones de falda.

Ambos observaron como la chica después de unos segundos de indecisión decidió acompañar al bullicioso grupo de amigos, tomó una silla y la acomodo alrededor de la mesa. En ese momento hizo el gesto de sentarse y con gran habilidad usando sus manos suplió las carencias de su falda o mejor de su cinturón. A partir de ese momento la muchacha uso una mano para ayudar a su falda o cinturón a realizar su función, lo que su prenda no podía hacer lo hacia ella con una u otra mano, lo que la dejo manca. Solo tenía una mano para la relación con sus compañeros, aguantar el cigarrillo y beber de su vaso.

Después de este lapsus los dos amigos continuaron con su distendida conversación sobre el maravilloso concierto que habían visto, aunque rápidamente llegaron a la conclusión de que el batería del grupo no tenía necesidad de estar también en los teclados, eso le hizo perder concentración y el grupo no tacaba igual. Los dos pensaron que una de dos o batería o teclados, pero las dos cosas le restaban posibilidades.

miércoles, 10 de junio de 2009

Riesgo

Llovía afuera y yo sin paraguas. Llegar a la parada de autobús más próxima era una locura. Pregunté al porteo del local si era posible llamar a un taxi, sin quitarse el cigarrillo de la boca, movió la cabeza indicándome que no. El tiempo pasaba y la desesperación aumentaba, me sentía impotente. De repente salió un cliente del local y le pregunté si podía acercarme al centro, me miro de forma extraña y sin mediar palabra me hizo una indicación para que le siguiese. Nunca olvidaré aquella noche. Desde entonces solo salgo de fiesta los días de lluvia y nunca llevo paraguas.

jueves, 4 de junio de 2009

Esperanza

Lo mejor sería ir a por el destornillador ¿No creéis? Dijo Hadi. Nadie contesto. Solo se oía el ruido que las ruedas producían al deslizarse por el asfalto. ¿Tendremos que salir de aquí, no? Gritó desesperado. Nadie contesto. La oscuridad era absoluta, solo un pequeño agujero en el techo dejaba pasar destellos de luz. Me falta el aire, suspiró con un hilo de voz. Cuando la policía de aduanas descubrió el compartimento escondido del remolque, la visión era dantesca.

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