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sábado, 13 de marzo de 2010

Ya termina la aventura en Bolivia

Termina nuestra estancia en El Alto, La Paz, Bolivia. Hemos estado colaborando con el proyecto Cinca durante cuatro semanas, en el centro Materno Infantil (Santa María), el centro infantil (Las Semillas) y el centro de nivelación y casa hogar. Todo ha sido muy intenso, desde la llegada y los malos días pasados por el mal de altura, la comida, la lluvia, el frio y la intensa relación con los colaboradores del proyecto y los niños, sobre todo los niños. Intensas también nuestras excursiones: las ruinas del Tiwanaku, las visitas a la Paz, el mercado de artesanía cerca de la iglesia de San Francisco, el lago Titikaka, Copacabana.

Las dos últimas excursiones, una a la selva, bajando hasta la ciudad de Coroico, para llegar allí tenemos que descender desde los 4100 metros de El Alto, hasta los 3000 metros de Coroico, por la que llaman carretera de la muerte. Allí nos encontramos calor, humedad, selva, cascadas, mariposas gigantes y lugares increíbles.


Nuestro segundo destino la cumbre de Chacaltaya, más de 5300 metros a tan solo 30 kilómetros de la ciudad de la Paz, muy cerca del pico Huayna Potosí. Esta cumbre era la estación de esquí más alta del mundo y más próxima a la línea del ecuador, en estos momentos ha perdido la nieve por efectos del calentamiento global y esta cerrada. Es difícil describir la sensación de falta de aire cuando se sube al Chacaltaya, andamos con pasos cortos como si a esa altura ya fallase la gravedad. Hacemos pequeñas paradas para recuperar el aliento y aprovechamos para contemplar el maravilloso paisaje. Escasa vegetación, piedras astilladas y bordes cortantes. Día de sol, calor, viento y al final granizo que golpea con fuerza las piedras.
Hemos tenido la fortuna de ver una parte pequeña de este precioso país, Bolivia.

Bueno, volvemos a nuestro proyecto Cinca, nos despedimos con una fiesta, cena y orquesta en la calle, para los niños del hogar preparamos un taller de fruta, es nuestra penúltima contribución, nunca la última.

Regresamos a España, ha sido un mes intenso, pero nos ha parecido una semana. Dejamos buenos contactos, amigos, esperamos que nuestra labor haya sido positiva. Que al menos durante 4 semanas los niños del proyecto Cinca en El Alto y sus familias hayan disfrutado con nuestro trabajo.

¡¡¡Adiós Bolivia!!! Hasta siempre.

martes, 9 de marzo de 2010

Los niños protagonistas en Bolivia

Después de más de 3 semanas de trabajo y faltando una para nuestro regreso, aquí en el Proyecto Cinca en El Alto, La Paz, Bolivia, ya estamos viviendo la recompensa de nuestros esfuerzos. Algunos los contamos aquí.

Una de las primeras cosas que observamos fue el alto índice de caries entre los niños, entre las causas: Falta de higiene, falta de calcio e introducción precoz de zumos en las dietas de los más pequeños. Bueno, pues manos a la obra, tenemos que hacer algo. Nada más sencillo y a la vez más complicado para que cale en la educación de los niños, un taller de higiene dental, incluyendo un cepillo de dientes gigante. Hemos desarrollado estos talleres en guarderías, hogares, centros de nivelación de El Alto y Yunguyo. La participación ha sido muy alta.

Seguimos con la colaboración en el centro de salud y no nos olvidamos de la diversión para los niños, el domingo por la tarde montamos una fiesta infantil en la calle, participaron más de 50 niños, pintamos las caras, hicimos juegos y bailes. Toda una experiencia, como siempre decimos, lo mejor de todo esto: Los niños.




martes, 2 de marzo de 2010

El proyecto en El Alto continua

Ya han pasado dos semanas desde que partimos hacia Bolivia, para participar en el proyecto Cinca, en El Alto, La Paz. Han sucedido muchas cosas, ya superamos el mal de altura, sabemos cuál es nuestra misión aquí, nos hemos acostumbrado a los horarios, a las comidas, a las tormentas de media tarde, en definitiva al lugar. Pero esto no es lo importante, lo verdaderamente importante es que ya somos parte del proyecto, ya somos cuatro personas más ayudando a un grupo de niños y familias que lo necesitan.

La ilusión inicial se ha convertido en proyectos concretos. Por una parte ayudamos en el centro de salud, la verdad es que es como unas prácticas, pero nos sentimos arropadas por los médicos y ya tenemos cierta independencia.

Por otra parte están las madres y sus niños, estos últimos son los que más se llevan de todo esto, además de las golosinas que llegaron desde España (a modo de premio). Hemos desarrollado talleres de higiene bucal para los niños y reconocimientos médicos. Talleres de primeros auxilios y sexualidad para los más mayores. Talleres de alimentación, higiene alimentaria e higiene corporal para las madres. Todo esto con la sorpresa de la participación y la buena acogida por parte de todos.

También hay tiempo para la diversión, que puede servir a la vez de educación. Esta es la parte de los juegos. Olimpiadas, juegos de confianza, talleres de pintura, juegos de piratas, etc. Aquí disfrutan todos, los mejores los niños.

Por último un poco de turismo, conocer el país, su cultura, su gente. Los interminables mercadillos de artesanía. La visita a las ruinas del Tiwanaku, ciudad que ya existía cinco siglos antes de Cristo y que perduró por más de 1500 años en el valle de Pampa Koani, al sur del lago Titikaka. Copacabana, a más de 3.800 metros de altura, a orillas del lago Titikaka, centro cultural situado a 150 km de La Paz.
El trabajo en El Alto continúa, aún nos quedan casi dos semanas más. Las ganas y la ilusión están como el primer día, el cansancio sale alguna noche, pero pasa rápido, solo con pensar en los niños es suficiente.

martes, 23 de febrero de 2010

Açò es veía vindre: El Alto, Bolivia

Açò es veia vindre: època de plutges fins abril, és estiu però cada dia el cel ens recorda que no estem a la nostra terreta; ens alcem amb la llum que entra per les nostres finestres sense persianes, sobre les 6 del matí i amb el soroll de la colla de gossos que transiten els carrers dia i nit, en despertar la ilusió de un nou dia a Bolívia, tan lluny i tan diferent al que coneixem, ens posa les piles. Comprem uns 4 pans per 1'4 bolivians (14 cèntims d'euro), acabats de fornejar, i ens l'omplim de melmelada de maduixa. Acompanyem cada esmorzar amb un mate de coca, o un trimate en algunes ocasions, que consta de coca, manzanilla i anís, perfecte per a les digestions i després de qualsevol menjada (com diuen ací: desayuno, almuerzo y cena).

Ixim de casa amb algun plan, ja siga passetjar per El Alto o La Paz per buscar fotos interessants que enviar-vos. Aleshores ens plantem amb 4 capes de roba, que poc a poc anem llevant si estem en La Paz i que ens falten si ens trobem al Alto. La temperatura és molt diferent i l'oratge és canviant al llarg del dia. Els núvols són gegants, avisen amb temps del que va a vindre, però no sabem el que passarà en realitat fins que no tenim la tronà damunt, violentes i carregades, de granís en la majoria de les ocasions, que deixen els carrers i els cotxes blancs per uns instants.

Què mengem? Ens ho heu preguntat tos, voleu saber els nous sabors i olors? Tot dinar comença amb una sopa, amb verdures, pèsols, fressols, creïlles (papas), ceba, panís (choclo) i arròs. És consistent, reconstituient, lleugera. De segon un plat que combina carn de ternera (res), pollastre, o porc (chancho) amb arròs o generalment amb pasta (fideos), de formes i colors desconeguts per nosaltres, variants dels nostres macarrons, llacets, etc. Salses picants, agradables a la vista i gustoses!

Ens sentim molt arropades, la gent ací és carinyosa, tímida de primeres però tendra al segon. Les dones i els xiquets en miren amb mig somriure, i esperen el nostre per dirigir-mos un "Buen día!". Les nostres cares són estranyes per als habitants del Alto, gens acostumats a viatjar fora del país ni la ciutat, ni tan sols a veure turistes pels seus carrers. Tal volta el que més ens impresiona és la vestimenta de les dones, faldes impossibles (polleras) i barrets (sombrero de cholita) deixats caure sobre una cabellera negra, brillant,densa i generalment agarrada amb dos trenes llargues que arriben fins la cintura. Les cares dels bolvians són de galtes fosques, castigades, que delaten una vida dura, precoç en la feina, les relacions i obligacions.
Poc a poc anem descobrint cosetes noves, ja vos contarem!

Marissa, Sandra, Marta i Imma.

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