jueves, 12 de febrero de 2009
Sorpresa (Relato corto)
Él, lleno de ardor y desprecio, pensaba en el final, ahora ya solo pensaba en el final, quería escapar de allí, salir corriendo, llorar. Entró en la reunión como todo los lunes, pensando en los temas pendientes de esa semana, preocupado porque la situación de su empresa no era buena, la crisis, la famosa crisis. Pero mantenía sus fuerzas intactas, incluso ahora si cabe con más empeño. En pocos minutos sus años de trabajo y dedicación como directivo de su empresa pasaron por delante de sus ojos. No hubo agradecimientos, solo lamentaciones. Estaba despedido, su empresa había decidido prescindir de él.
sábado, 7 de febrero de 2009
Davos ¿Pasado y Futuro?
Debo reconocer que no conocía la existencia de Davos, cuidad y comuna de los Alpes Suizos de 11.000 habitantes, desde el punto de vista económico y como Foro Económico Mundial (FEM). Fue creado en 1971 por Klaus Schwab quien invitó a los principales ejecutivos europeos a discutir sobre estrategia comercial. El FEM fue creado para "contribuir en la resolución de los problemas de nuestra época" en lo económico y social del mundo.

Este año se ha hablado de forma diferente de este encuentro económico por la situación de crisis global y porque parece que los reunidos allí han intentado hablar de cómo afrontar la situación actual. Todo esto parece muy esperanzador, sin embargo nos podemos plantear si de verdad los que se dieron cita en Davos en esta cumbre tienen idea de que pasa y como se puede salir de esta situación. Yo creo que no.
Si se leen las crónica y artículos de esta reunión, se extrae la concusión de que parece darse por muerta la globalización como solución para el desarrollo de la economía, que no se han pedido responsabilidades a aquellos que nos han llevado hasta donde estamos y que deben ocurrir cambios en los modelos económicos, sociales y de valores. ¿Qué cambios? Porque llevamos oyendo esto desde que se montó la pantomima de la reunión de Washington.
Ahora Davos es un desfile de famosos, de glamour y de manifestantes anti-globalización que después de manifestarse se reúnen en fiestas organizadas por grandes multinacionales ¿Contradicción?

Algo queda en el aire después de esta reunión, que no hemos sido conscientes del impacto intergeneracional de nuestras acciones en los últimos años. Algo de lo que se habló en muchas ocasiones, definido como desarrollo sostenible y que un ex alcalde de la ciudad donde vivo, un día definió como: “Que en nuestro desarrollo urbanístico construyamos también viviendas para los pobres”.
Pobre es la competencia de nuestros políticos, sobre todo los que están liderando el proyecto de comunidades del Mediterráneo español, que pensaron y creo que aún piensan que el desarrollo consiste en construir sin control, consumiendo todos los recursos necesarios aunque pertenezcan a sus hijos o nietos. Si estos fuesen a Davos, sus experiencias deberían estar en un lugar preferente para que todo el mundo pudiese saber que es lo que no se debe hacer, tal vez de esta forma el Foro Económico Mundial serviría para algo más. Cuanto mezquino.
De todo lo leído sobre este foro recomiendo la lectura del articulo “La feria de las vanidades de la globalización” Loretta Napoleoni. El País 30/01/2009.

Este año se ha hablado de forma diferente de este encuentro económico por la situación de crisis global y porque parece que los reunidos allí han intentado hablar de cómo afrontar la situación actual. Todo esto parece muy esperanzador, sin embargo nos podemos plantear si de verdad los que se dieron cita en Davos en esta cumbre tienen idea de que pasa y como se puede salir de esta situación. Yo creo que no.
Si se leen las crónica y artículos de esta reunión, se extrae la concusión de que parece darse por muerta la globalización como solución para el desarrollo de la economía, que no se han pedido responsabilidades a aquellos que nos han llevado hasta donde estamos y que deben ocurrir cambios en los modelos económicos, sociales y de valores. ¿Qué cambios? Porque llevamos oyendo esto desde que se montó la pantomima de la reunión de Washington.
Ahora Davos es un desfile de famosos, de glamour y de manifestantes anti-globalización que después de manifestarse se reúnen en fiestas organizadas por grandes multinacionales ¿Contradicción?

Algo queda en el aire después de esta reunión, que no hemos sido conscientes del impacto intergeneracional de nuestras acciones en los últimos años. Algo de lo que se habló en muchas ocasiones, definido como desarrollo sostenible y que un ex alcalde de la ciudad donde vivo, un día definió como: “Que en nuestro desarrollo urbanístico construyamos también viviendas para los pobres”.
Pobre es la competencia de nuestros políticos, sobre todo los que están liderando el proyecto de comunidades del Mediterráneo español, que pensaron y creo que aún piensan que el desarrollo consiste en construir sin control, consumiendo todos los recursos necesarios aunque pertenezcan a sus hijos o nietos. Si estos fuesen a Davos, sus experiencias deberían estar en un lugar preferente para que todo el mundo pudiese saber que es lo que no se debe hacer, tal vez de esta forma el Foro Económico Mundial serviría para algo más. Cuanto mezquino.
De todo lo leído sobre este foro recomiendo la lectura del articulo “La feria de las vanidades de la globalización” Loretta Napoleoni. El País 30/01/2009.
domingo, 1 de febrero de 2009
ERASE UNA VEZ… (Parte III)
(Si quieres leer las partes anteriores pulsa estos enlaces: Erase una vez… Parte I y Erase una vez… Parte II)
(Este es un relato de ficción que solo tendrá parecido con la realidad en la imaginación de quien lo lea…)
Ventura abandonó la ventana y se sentó en una de las siete sillas de su despacho, delante del escritorio como si fuese una visita, quedaba al otro lado de la mesa su silla vacía, intuía que dentro de poco esa silla estaría definitivamente vacante, bueno esa y todas las demás de la empresa. En ese momento la tristeza de un posible final le hizo retomar sus recuerdos.
Pensó que la propuesta de Ramón de escaparse después de la cena de empresa era algo que en tiempos pasados había funcionado casi sin proponérselo. El buen ambiente que rodeaba a todos en el trabajo se proyectaba casi de forma automática cada vez que se proponía una fiesta colectiva. Sin embargo, ahora, algunos años después, tenían que quedar y casi forzar el encuentro que antaño fue espontaneo. Estos recuerdos eran los que no le gustaban, los que le dolían, habían perdido entre todos cosas muy bonitas, mejor pensado, les habían robado a todos el espíritu de hacer cosas bonitas y juntos.
Ventura siempre pensó que el gran fallo que se cometió cuando se produjo el cambio de dirección fue no hacerlo de forma tranquila, pausada, con tiempo para digerirlo y sobre todo para que los nuevos aprendiesen. Pero no eran tiempos para la calma y los nuevos venían con muchas ganas de ser protagonistas, cosa que desafortunadamente consiguieron. Se impuso la prepotencia, el prejuicio sobre las personas y las cosas que se desconocían y sobre todo algo que hizo mucho daño: la falta de honestidad.
A Ventura no le gustaban estos recuerdos y volvió de nuevo su pensamiento hacia Carmen, recordaba que no fue sincero con ella la primera vez que habló con ella. Fue en el comedor de la empresa.
- Hola Ventura.
- Hola Carmen, ¿Cómo estas? Contesto él sin saber que decir.
- ¿Puedo sentarme a comer aquí? Le pidió Carmen.
- Por supuesto, mejor comer en compañía.
- Siempre te veo comer solo, no pareces relacionarte mucho.
- No... en realidad es que tengo poco tiempo y prefiero comer rápido para continuar con el trabajo. Ventura pensó que la excusa era creíble.
El comedor de la empresa era un lugar de encuentro, donde se intercambiaban comentarios de poco valor, pero que ayudaban a conocer a los demás. Cada grupo tenía su mesa, la asignación fue de forma aleatoria y desde el principio cada uno eligió donde y con quien sentarse, algunos fueron cambiando de mesa hasta encontrar el sitio más cómodo para ellos. Esto ocurrió en los primeros meses después de la llegada a las nuevas instalaciones de la empresa y estaba influido por la evolución de las relaciones
profesionales que se fraguaban a pocos metros del comedor. Ventura inicio su aventura en el comedor con el grupo más próximo a él en su trabajo diario, pero no tuvo inconveniente en ir cambiando de mesa, acto con el que quiso demostrar y demostrarse que podía compartir comida con cualquier compañero, pasando uno rato agradable, independientemente de la posición de cada uno en la empresa y el trabajo que hiciese. Además a Ventura siempre le apasiono descubrir a las personas, porque creía que hasta las más próximas a uno tenían algo por descubrir.
Pero eso no era así, Ventura no tardo en darse cuenta de que las conversaciones cambiaban de contenido si él estaba presente y que incluso en algunas mesas el ambiente era más tenso si él intervenía en la tertulia. En su caso había dos factores que hacían esto más difícil: su cargo directivo y su homosexualidad. Con el tiempo Ventura perdió su curiosidad por descubrir a nadie y se quedo definitivamente en la mesa donde más aceptado se sentía. Carmen eligió la mesa de Ventura desde el primer día y esto despertó de nuevo su interés…
- No me creo que solo pienses en el trabajo. Le dijo Carmen.
- ¿Por qué dices eso? Pregunto Ventura.
- Lo que comentan de ti es otra cosa.
Ventura se quedo sorprendido, podía adivinar lo que le quería decir, pero no quería creer que una persona nueva entrara ya en esos rumores sobre él. El entorno de trabajo tenia unas connotaciones machistas muy desarrolladas y los rumores sobre la homosexualidad de Ventura se convertían constantemente en comentarios poco afortunados que tenia que soportar de forma resignada.
- No creo que te interese mucho lo que dicen de mi, no me conoces, no sabes nada de nada. Intento cortar Ventura.
- No te enfades, no me gusta lo que he oído y quería conocer tu propia versión.
La forma tan directa de Carmen le sorprendió, y no tuvo más remedio que admitir que era la primera persona capaz de hablarle sin rodeos, eso despertó más su interés.
- ¿Qué versión quieres? Dijo Ventura intentando ganar tiempo.
- La tuya, no me interesan las interpretaciones de los demás.
- ¿Y sobre que debo darte mi versión?
- Vamos Ventura, se que tan apenas nos conocemos, pero sabes muy bien a que me refiero.
Ventura se amparó en un silencio largo, pensando en como afrontar aquella situación. Algo le decía que debía hablar, tal vez llevaba tiempo esperando una oportunidad como la que tenía en ese momento.
- Déjalo. Te pido disculpas por si me he pasado. Tienes razón, tu vida no es cosa mía. Dijo Carmen, interpretando el silencio como una respuesta negativa.
- No, no, Carmen, no debes disculparte. Además ya estoy acostumbrado a los comentarios.
En ese momento Ventura dejó salir toda su rabia y todos sus temores, le contó a Carmen lo que no le había contado a nadie, hasta el punto que se voy sorprendido así mismo en un momento de la conversación. Había nacido una amistad.
Continuará...
(Este es un relato de ficción que solo tendrá parecido con la realidad en la imaginación de quien lo lea…)
Ventura abandonó la ventana y se sentó en una de las siete sillas de su despacho, delante del escritorio como si fuese una visita, quedaba al otro lado de la mesa su silla vacía, intuía que dentro de poco esa silla estaría definitivamente vacante, bueno esa y todas las demás de la empresa. En ese momento la tristeza de un posible final le hizo retomar sus recuerdos.
Pensó que la propuesta de Ramón de escaparse después de la cena de empresa era algo que en tiempos pasados había funcionado casi sin proponérselo. El buen ambiente que rodeaba a todos en el trabajo se proyectaba casi de forma automática cada vez que se proponía una fiesta colectiva. Sin embargo, ahora, algunos años después, tenían que quedar y casi forzar el encuentro que antaño fue espontaneo. Estos recuerdos eran los que no le gustaban, los que le dolían, habían perdido entre todos cosas muy bonitas, mejor pensado, les habían robado a todos el espíritu de hacer cosas bonitas y juntos.
Ventura siempre pensó que el gran fallo que se cometió cuando se produjo el cambio de dirección fue no hacerlo de forma tranquila, pausada, con tiempo para digerirlo y sobre todo para que los nuevos aprendiesen. Pero no eran tiempos para la calma y los nuevos venían con muchas ganas de ser protagonistas, cosa que desafortunadamente consiguieron. Se impuso la prepotencia, el prejuicio sobre las personas y las cosas que se desconocían y sobre todo algo que hizo mucho daño: la falta de honestidad.
A Ventura no le gustaban estos recuerdos y volvió de nuevo su pensamiento hacia Carmen, recordaba que no fue sincero con ella la primera vez que habló con ella. Fue en el comedor de la empresa.
- Hola Ventura.
- Hola Carmen, ¿Cómo estas? Contesto él sin saber que decir.
- ¿Puedo sentarme a comer aquí? Le pidió Carmen.
- Por supuesto, mejor comer en compañía.
- Siempre te veo comer solo, no pareces relacionarte mucho.
- No... en realidad es que tengo poco tiempo y prefiero comer rápido para continuar con el trabajo. Ventura pensó que la excusa era creíble.
El comedor de la empresa era un lugar de encuentro, donde se intercambiaban comentarios de poco valor, pero que ayudaban a conocer a los demás. Cada grupo tenía su mesa, la asignación fue de forma aleatoria y desde el principio cada uno eligió donde y con quien sentarse, algunos fueron cambiando de mesa hasta encontrar el sitio más cómodo para ellos. Esto ocurrió en los primeros meses después de la llegada a las nuevas instalaciones de la empresa y estaba influido por la evolución de las relaciones
Pero eso no era así, Ventura no tardo en darse cuenta de que las conversaciones cambiaban de contenido si él estaba presente y que incluso en algunas mesas el ambiente era más tenso si él intervenía en la tertulia. En su caso había dos factores que hacían esto más difícil: su cargo directivo y su homosexualidad. Con el tiempo Ventura perdió su curiosidad por descubrir a nadie y se quedo definitivamente en la mesa donde más aceptado se sentía. Carmen eligió la mesa de Ventura desde el primer día y esto despertó de nuevo su interés…
- No me creo que solo pienses en el trabajo. Le dijo Carmen.
- ¿Por qué dices eso? Pregunto Ventura.
- Lo que comentan de ti es otra cosa.
Ventura se quedo sorprendido, podía adivinar lo que le quería decir, pero no quería creer que una persona nueva entrara ya en esos rumores sobre él. El entorno de trabajo tenia unas connotaciones machistas muy desarrolladas y los rumores sobre la homosexualidad de Ventura se convertían constantemente en comentarios poco afortunados que tenia que soportar de forma resignada.
- No creo que te interese mucho lo que dicen de mi, no me conoces, no sabes nada de nada. Intento cortar Ventura.
- No te enfades, no me gusta lo que he oído y quería conocer tu propia versión.
La forma tan directa de Carmen le sorprendió, y no tuvo más remedio que admitir que era la primera persona capaz de hablarle sin rodeos, eso despertó más su interés.
- ¿Qué versión quieres? Dijo Ventura intentando ganar tiempo.
- La tuya, no me interesan las interpretaciones de los demás.
- ¿Y sobre que debo darte mi versión?
- Vamos Ventura, se que tan apenas nos conocemos, pero sabes muy bien a que me refiero.
Ventura se amparó en un silencio largo, pensando en como afrontar aquella situación. Algo le decía que debía hablar, tal vez llevaba tiempo esperando una oportunidad como la que tenía en ese momento.
- Déjalo. Te pido disculpas por si me he pasado. Tienes razón, tu vida no es cosa mía. Dijo Carmen, interpretando el silencio como una respuesta negativa.
- No, no, Carmen, no debes disculparte. Además ya estoy acostumbrado a los comentarios.
En ese momento Ventura dejó salir toda su rabia y todos sus temores, le contó a Carmen lo que no le había contado a nadie, hasta el punto que se voy sorprendido así mismo en un momento de la conversación. Había nacido una amistad.
Continuará...
miércoles, 28 de enero de 2009
La conjura de los necios (John Kennedy Toole)
Ignatius Reilly, protagonista de este libro, es un personaje nauseabundo y holgazán de la sociedad americana que sorprende en cada página del libro. Aunque el resto de personajes del libro no le quedan a la zaga. Novela esperpéntica y descriptiva de una sociedad decadente, donde todas las situaciones llevan a sus protagonistas a quedar en las posiciones más ridículas que
puedan imaginarse.
Ignatius es un joven de treinta años que vive con su estrafalaria madre, ocupado en escribir una demoledora denuncia de la sociedad. Todo su entorno carece de sentido y buen gusto.
puedan imaginarse.Ignatius es un joven de treinta años que vive con su estrafalaria madre, ocupado en escribir una demoledora denuncia de la sociedad. Todo su entorno carece de sentido y buen gusto.
John Kennedy Toole nació en Nueva Orleans en 1937 y murió en 1969. La conjura de los necios fue publicada después de su muerte, se suicido con 32 años, consagrando a su autor como uno de los mejores novelistas norteamericanos.
sábado, 24 de enero de 2009
ERASE UNA VEZ… (Parte II)
(Si quieres leer la primera parte pulsa este enlace: Erase una vez… Parte I)
(Este es un relato de ficción que solo tendrá parecido con la realidad en la imaginación de quien lo lea…)
Ventura seguía mirando por la ventana de su despacho, intentaba recordar como se podía haber llegado hasta ese momento, profesionalmente se lamentaba de las oportunidades que su empresa había perdido en sus luchas internas, personalmente estaba confuso, sus sentimientos habían cambiado, pero no sabia que debía hacer. Solo tenia claro que cada vez con más frecuencia se descubría a si mismo pensando en Carmen.

A principios de los años 2000 la empresa de Ventura estaba en plana ebullición, los cambios eran constantes y casi no podían controlarse, en realidad no se controlaban. Los tiempos de estabilidad no duraron siempre, el crecimiento de la empresa generó tensiones que no se supieron resolver, sobre todo entre aquellos que tenían la responsabilidad de marcar el futuro. Poco a poco el ambiente se fue enrareciendo y se generó inseguridad en toda la organización. Por entonces Ventura ya tenia su pequeño hueco entre los compañeros, le había costado mucho ser considerado un buen profesional dentro de un sector cerrado que siempre ha considerado que los que no lo conocen no pueden contribuir a su desarrollo.
Ventura ocupaba un cargo directivo y creía tener la responsabilidad de gestionar parte del cambio que empezaba a fraguarse. Se intentaba crear la estructura de una gran empresa, se quería competir con los grandes, pero se tenía la mentalidad de siempre, la de toda la vida. Por aquellos tiempos Ventura empezó a oír una frase que después fue muy popular: ¿Pero que están haciendo…? “Esta no es la cultura de la empresa”. Nunca fue capaz de definir con exactitud cual era la cultura de su empresa, cuando se lo preguntaban siempre daba definiciones ambiguas. ¿Su empresa no tenia identidad propia?
Pero en el fondo Ventura creía que no le faltaba razón a la frase famosa, la empresa que él había conocido unos años antes en el momento de su incorporación empezaba a difuminarse, los cambios que se introducían no estaban en consonancia con la cultura anterior de respeto, integridad, honestidad, parecía que todo podía valer y se podía caer en desgracia por más buen profesional que fueses. Se empezaba a instalar el miedo dentro de la organización.
Se produjeron un sin fin de incorporaciones, muchas de ellas sin sentido y otras para ocupar puestos que luego se vieron innecesarios para una empresa que no supo crecer de forma ordenada. Los cambios se precipitaron y en poco más de 6 meses todo cambio de forma radical, sobre todo en la parte directiva de la empresa. También Ventura cambio de responsabilidades.
Y en este cambio se produjo la entrada de Carmen. Ventura vio en ella una persona excelente, alguien a quien quería descubrir. Carmen sorprendió a Ventura sobre todo por su inteligencia y su integridad. La situación personal de Carmen era toda una incógnita, estaba casada y tenía dos hijos, pero en sus comentarios siempre se encontraba un fondo de desilusión, incluso de infelicidad… Carmen era mayor que él, unos dos o tres años, morena de aspecto menudo, atractivo y muy joven, no aparentaba la edad que tenia. Introvertida, pero parecía abierta a cualquier experiencia nueva.
Ventura vio una sonrisa reflejada en el cristal de la ventana de su despacho, recordar los tiempos de la incorporación de Carmen le traía recuerdos agradables. En ese momento alguien entro en su despacho, sobresaltado pregunto que quería.
- Nada Ventura. Solo quería saber si contamos contigo para las copas de después de la cena de esta noche, ya sabes… como siempre. Le dijo la visita inesperada.
- No lo se Ramón. Tengo un compromiso personal… No quería compromisos para esa noche, aún no sabia si Carmen estaría en la cena.
- Vale, bueno… ya sabes, los de siempre. Le dijo Ramón saliendo del despacho.
Ventura volvió a sumirse en sus recuerdos, pero no pudo recuperar la sonrisa que le había traído el recuerdo de tiempos pasados, porque en ellos también había cosas que quería olvidar.
Continuará…
(Este es un relato de ficción que solo tendrá parecido con la realidad en la imaginación de quien lo lea…)
Ventura seguía mirando por la ventana de su despacho, intentaba recordar como se podía haber llegado hasta ese momento, profesionalmente se lamentaba de las oportunidades que su empresa había perdido en sus luchas internas, personalmente estaba confuso, sus sentimientos habían cambiado, pero no sabia que debía hacer. Solo tenia claro que cada vez con más frecuencia se descubría a si mismo pensando en Carmen.
A principios de los años 2000 la empresa de Ventura estaba en plana ebullición, los cambios eran constantes y casi no podían controlarse, en realidad no se controlaban. Los tiempos de estabilidad no duraron siempre, el crecimiento de la empresa generó tensiones que no se supieron resolver, sobre todo entre aquellos que tenían la responsabilidad de marcar el futuro. Poco a poco el ambiente se fue enrareciendo y se generó inseguridad en toda la organización. Por entonces Ventura ya tenia su pequeño hueco entre los compañeros, le había costado mucho ser considerado un buen profesional dentro de un sector cerrado que siempre ha considerado que los que no lo conocen no pueden contribuir a su desarrollo.
Ventura ocupaba un cargo directivo y creía tener la responsabilidad de gestionar parte del cambio que empezaba a fraguarse. Se intentaba crear la estructura de una gran empresa, se quería competir con los grandes, pero se tenía la mentalidad de siempre, la de toda la vida. Por aquellos tiempos Ventura empezó a oír una frase que después fue muy popular: ¿Pero que están haciendo…? “Esta no es la cultura de la empresa”. Nunca fue capaz de definir con exactitud cual era la cultura de su empresa, cuando se lo preguntaban siempre daba definiciones ambiguas. ¿Su empresa no tenia identidad propia?
Pero en el fondo Ventura creía que no le faltaba razón a la frase famosa, la empresa que él había conocido unos años antes en el momento de su incorporación empezaba a difuminarse, los cambios que se introducían no estaban en consonancia con la cultura anterior de respeto, integridad, honestidad, parecía que todo podía valer y se podía caer en desgracia por más buen profesional que fueses. Se empezaba a instalar el miedo dentro de la organización.
Se produjeron un sin fin de incorporaciones, muchas de ellas sin sentido y otras para ocupar puestos que luego se vieron innecesarios para una empresa que no supo crecer de forma ordenada. Los cambios se precipitaron y en poco más de 6 meses todo cambio de forma radical, sobre todo en la parte directiva de la empresa. También Ventura cambio de responsabilidades.
Y en este cambio se produjo la entrada de Carmen. Ventura vio en ella una persona excelente, alguien a quien quería descubrir. Carmen sorprendió a Ventura sobre todo por su inteligencia y su integridad. La situación personal de Carmen era toda una incógnita, estaba casada y tenía dos hijos, pero en sus comentarios siempre se encontraba un fondo de desilusión, incluso de infelicidad… Carmen era mayor que él, unos dos o tres años, morena de aspecto menudo, atractivo y muy joven, no aparentaba la edad que tenia. Introvertida, pero parecía abierta a cualquier experiencia nueva.
Ventura vio una sonrisa reflejada en el cristal de la ventana de su despacho, recordar los tiempos de la incorporación de Carmen le traía recuerdos agradables. En ese momento alguien entro en su despacho, sobresaltado pregunto que quería.
- Nada Ventura. Solo quería saber si contamos contigo para las copas de después de la cena de esta noche, ya sabes… como siempre. Le dijo la visita inesperada.
- No lo se Ramón. Tengo un compromiso personal… No quería compromisos para esa noche, aún no sabia si Carmen estaría en la cena.
- Vale, bueno… ya sabes, los de siempre. Le dijo Ramón saliendo del despacho.
Ventura volvió a sumirse en sus recuerdos, pero no pudo recuperar la sonrisa que le había traído el recuerdo de tiempos pasados, porque en ellos también había cosas que quería olvidar.
Continuará…
sábado, 10 de enero de 2009
ERASE UNA VEZ…
(Este es un relato de ficción que solo tendrá parecido con la realidad en la imaginación de quien lo lea…)
Erase una vez un lugar donde sus habitantes estaban encantados de compartir sus esfuerzos, sus temores, sus alegrías, sus éxitos y todo aquello que surgiese de forma espontanea, sin entrar demasiado en la parcela privada de cada uno. También existían problemas y diferencias, pero todo llevado con cierta discreción. En este ambiente trabajaba y casi vivía Ventura, un directivo de una empresa donde normalmente no pasaba nada, todo estaba controlado…
Era un día gris de verano, sin sol, sin lluvia, en algunos momentos el viento era fuerte y los árboles se doblaban como juncos... "Parece como si el tiempo aquí supiese que tu no estas", pensó Ventura mirando desde la ventana de su despacho y recordando a Carmen. Desde esa ventana, bueno y alguna otra, ya que le habían cambiado de despacho en varias ocasiones, en estas oficinas si algo sobraba de verdad era espacio. Bueno retomando… desde esa ventana había visto crecer los arboles del jardín de la empresa, cuando llego aquí apenas hacían sombra, 6 años después ya estaban crecidos. Ventura siempre quiso pensar que la grandeza del jardín de su empresa era el reflejo de su interior, lo que pasa es que en ocasiones las apariencias engañan. Desgraciadamente estos pensamientos ya no eran una realidad en estos momentos, su empresa estaba pasando por malos momentos.
El día sería largo, contando con la habitual cena de empresa de todos los veranos, donde nadie estaba cómodo. No sabía si Carmen acudiría.
Cuando Ventura se incorporó a la empresa la vida en su interior pasaba con total normalidad, sin sobresaltos desde hacia bastantes años, en algunas épocas con monotonía, solo rota por pequeños acontecimientos del negocio. Además Ventura en esa época tenia esta impresión de su propia existencia, se sentía como alguien transparente, no representaba nada para muchos, aunque se repetía continuamente que lo importante era ser feliz. A pesar de sus apasionadas relaciones personales, aún permanecía sin pareja. Le costo mucho reconocer su homosexualidad, y cuando lo hizo, gran parte de su entorno le dio la espalda. Su familia le rechazo, algunos de sus amigos se sintieron desengañados y él se sintió solo. Este fue uno de los motivos por los que decidió cambiar de trabajo y de ciudad.
El sector al que pertenecía la empresa en la que se incorporó Ventura gozaba de unos años de crecimiento continuo, incluso la crisis de la primera mitad de los 90 no le afecto. Otro de los motivos por los que Ventura decidió “fichar” por esta empresa.
El clima de estabilidad económica hacia que nadie se cuestionara el liderazgo del proyecto y los objetivos marcados. Hablamos de una empresa familiar, con una cultura muy próxima a los valores del dueño. Este mismo clima de estabilidad se respiraba en todos los rincones de la empresa, nadie se cuestionaba nada más allá de lo necesario para hacer bien su trabajo. Se podría decir que “se vivía bien en la Compañía”. Cuando era necesario tomar decisiones solo una o dos personas en toda la empresa lo podían hacer, como si el resto no fuese capaz, pero lo mejor era que todo el mundo se había acostumbrado y nadie se sentía con autoridad para tomar ninguna decisión por insignificante que fuese.
Así que Ventura se encontró en una pequeña encrucijada, se sentía solo y cambio de empresa para centrarse en un nuevo reto profesional, pero este de entrada no le daba mucho donde asirse. Era nuevo en el lugar, no conocía a nadie y esto tampoco ayudaba a darle a su vida un contacto humano, además en un lugar tan controlado los que venían nuevos más bien no eran muy bien recibidos. Tenia que ganarse el sitio.
De esta soledad le curo Carmen unos años más tarde. Fue para Ventura un salvavidas, una referencia que le permitió distinguir entre lo real y lo ficticio, un apoyo al que pudo contarle sus sentimientos. Casi sin querer ambos entramaron una relación que les fue absorbiendo, crearon una tela de araña que les servia para protegerse y a la vez para estar conectados. Pero nunca ninguno de ellos fue consciente.
Continuará…
Erase una vez un lugar donde sus habitantes estaban encantados de compartir sus esfuerzos, sus temores, sus alegrías, sus éxitos y todo aquello que surgiese de forma espontanea, sin entrar demasiado en la parcela privada de cada uno. También existían problemas y diferencias, pero todo llevado con cierta discreción. En este ambiente trabajaba y casi vivía Ventura, un directivo de una empresa donde normalmente no pasaba nada, todo estaba controlado…
Era un día gris de verano, sin sol, sin lluvia, en algunos momentos el viento era fuerte y los árboles se doblaban como juncos... "Parece como si el tiempo aquí supiese que tu no estas", pensó Ventura mirando desde la ventana de su despacho y recordando a Carmen. Desde esa ventana, bueno y alguna otra, ya que le habían cambiado de despacho en varias ocasiones, en estas oficinas si algo sobraba de verdad era espacio. Bueno retomando… desde esa ventana había visto crecer los arboles del jardín de la empresa, cuando llego aquí apenas hacían sombra, 6 años después ya estaban crecidos. Ventura siempre quiso pensar que la grandeza del jardín de su empresa era el reflejo de su interior, lo que pasa es que en ocasiones las apariencias engañan. Desgraciadamente estos pensamientos ya no eran una realidad en estos momentos, su empresa estaba pasando por malos momentos.
El día sería largo, contando con la habitual cena de empresa de todos los veranos, donde nadie estaba cómodo. No sabía si Carmen acudiría.
Cuando Ventura se incorporó a la empresa la vida en su interior pasaba con total normalidad, sin sobresaltos desde hacia bastantes años, en algunas épocas con monotonía, solo rota por pequeños acontecimientos del negocio. Además Ventura en esa época tenia esta impresión de su propia existencia, se sentía como alguien transparente, no representaba nada para muchos, aunque se repetía continuamente que lo importante era ser feliz. A pesar de sus apasionadas relaciones personales, aún permanecía sin pareja. Le costo mucho reconocer su homosexualidad, y cuando lo hizo, gran parte de su entorno le dio la espalda. Su familia le rechazo, algunos de sus amigos se sintieron desengañados y él se sintió solo. Este fue uno de los motivos por los que decidió cambiar de trabajo y de ciudad.
El sector al que pertenecía la empresa en la que se incorporó Ventura gozaba de unos años de crecimiento continuo, incluso la crisis de la primera mitad de los 90 no le afecto. Otro de los motivos por los que Ventura decidió “fichar” por esta empresa.
El clima de estabilidad económica hacia que nadie se cuestionara el liderazgo del proyecto y los objetivos marcados. Hablamos de una empresa familiar, con una cultura muy próxima a los valores del dueño. Este mismo clima de estabilidad se respiraba en todos los rincones de la empresa, nadie se cuestionaba nada más allá de lo necesario para hacer bien su trabajo. Se podría decir que “se vivía bien en la Compañía”. Cuando era necesario tomar decisiones solo una o dos personas en toda la empresa lo podían hacer, como si el resto no fuese capaz, pero lo mejor era que todo el mundo se había acostumbrado y nadie se sentía con autoridad para tomar ninguna decisión por insignificante que fuese.
Así que Ventura se encontró en una pequeña encrucijada, se sentía solo y cambio de empresa para centrarse en un nuevo reto profesional, pero este de entrada no le daba mucho donde asirse. Era nuevo en el lugar, no conocía a nadie y esto tampoco ayudaba a darle a su vida un contacto humano, además en un lugar tan controlado los que venían nuevos más bien no eran muy bien recibidos. Tenia que ganarse el sitio.
De esta soledad le curo Carmen unos años más tarde. Fue para Ventura un salvavidas, una referencia que le permitió distinguir entre lo real y lo ficticio, un apoyo al que pudo contarle sus sentimientos. Casi sin querer ambos entramaron una relación que les fue absorbiendo, crearon una tela de araña que les servia para protegerse y a la vez para estar conectados. Pero nunca ninguno de ellos fue consciente.
Continuará…
domingo, 4 de enero de 2009
Israel y Gaza
Pero además de toda esta vergüenza, a los europeos nos queda otra, la inoperancia de sus políticos que hace que no podamos influir en este proceso y no tengamos ninguna autoridad en la zona. Israel hace lo que le da la gana con el consentimiento de Estados Unidos y con Europa mirando para otro lado. Que lastima de diplomacia, que vergüenza, como se puede permitir que en 2009 se este matando a personas inocentes por defender unas fronteras que no son más que una línea en el mapa.
jueves, 1 de enero de 2009
2009
Dicen que 2009 no será un año al uso, todo nos advierten de la dureza que tendrá este año para todos: por la crisis económica, el paro y demás artilugios pirotécnicos que se empeñan en difundir un día sí y otro también en los medios de comunicación, sobre todo en las televisiones.
No negaremos lo evidente, estamos en crisis. Pero nos podemos preguntar si hay algo más allá de la crisis, nos podemos cuestionar si es posible iniciar este año pensando en positivo, no son necesarios grandes propósitos casi siempre irrealizables, solo un poco de optimismo que nos permita encarar una situación complicada con la mejor de las intenciones y si es posible con una sonrisa.
Para los personas que hayan perdido su trabajo o lo pierdan en los próximos meses, estas palabras sonaran a canto de cisnes y tal vez no tendrán fuerzas ni para esbozar una pequeña sonrisa, pero creo que incluso a ellos les pude venir bien este propósito. Nos podemos consolar con aquellos pronósticos más favorables que dicen que el segundo semestre de 2009 se iniciará la recuperación. Mejor no esperar, prefiero iniciar ya el primer semestre con optimismo y luchar para que sea menos malo.
Deseo que todos tengamos más felicidad en 2009 que la que nos han proporcionado nuestros queridos políticos y banqueros en el 2008. Feliz 2009 (Año internacional de la Astronomía).