viernes, 6 de marzo de 2009

Foto (Relato corto)

En la puerta había una gorra negra y un bastón, Miguel encuadro la escena en el objetivo de su cámara y disparó, seguía paseando y haciendo fotos por aquel pueblecito uruguayo de calles empedradas y fachadas pintadas de llamativos colores. La escena le parecía perfecta por los contrastes que ofrecía y repitió la foto con diferentes encuadres, de repente se abrió la puerta y quedo ante él expuesta la realidad de su foto. Al fondo de la sala, detrás de la puerta, estaban velando un cadáver.

domingo, 1 de marzo de 2009

ERASE UNA VEZ… (Parte V)

(Enlaces anteriores: Erase una vez… Parte I - Erase una vez… Parte IIErase una vez… Parte III - Erase una vez… Parte IV) (Este es un relato de ficción que solo tendrá parecido con la realidad en la imaginación de quien lo lea…)

Cuando Ventura estaba a punto de abandonar el despacho sonó el teléfono.

- ¿Sí?
- Ventura, soy Esteban.
- Si, dime Esteban. Me has pillado saliendo… Dijo Ventura con cierta premura.
- Solo quería decirte que lo de los bancos va por buen camino. Le contó Esteban con cierto entusiasmo.
- Joder Esteban que alegría me das, ¿Seguro?
- Te diría que casi seguro. Afirmó Esteban. Tenemos que celebrarlo esta noche. ¿Vale?
- Lo celebramos seguro. Confirmo Ventura, recordando en ese momento la invitación de Ramón para ir de copas.
- Te ha contado Ramón que hemos quedado para después de la cena. Le dijo Esteban como si hubiese leído su pensamiento.
- Si… pero no puedo ir. De todas formas esto lo tenemos que celebrar con todos en la cena. Dijo Ventura convencido.
- Sin duda Ventura, esto es bueno para todos. Nos vemos en la cena. Terminó Esteban.
- Nos vemos en la cena. Se despidió Ventura.

Sin duda era una buena noticia para todos y debían celebrarlo en la cena…

Ventura apago su portátil, miro a su alrededor como despidiéndose de aquel despacho que encerraba muchos recuerdos, aunque los más presentes eran todos buenos. Cerro las luces y la puerta, pensó que no quería renunciar, que quería continuar y salir adelante, intuía que la típica cena de verano de este año seria muy positiva para todos.

De camino a casa, ya en el coche, Ventura se sumió de nuevo en sus recuerdos, el recuerdo anterior de los tiempos difíciles le llevó a pensar que cuando parecía que las cosas no tenían remedio y que la nueva cultura se imponía, todo empezó a cambiar de nuevo. Como en toda empresa los cambios se desencadenaron por la falta de resultados, Ventura estaba seguro que nada hubiese pasado sin este factor, que empezaba a ser preocupante para algunos, aunque otros no fueron conscientes hasta mucho después. De todas formas y a pesar de las urgencias el daño estaba hecho y costaría salir del pozo.

De nuevo y como queriendo repetir la historia anterior los cambios ocurrieron en poco tiempo, tal vez en este caso las urgencias podían estar justificadas por la situación caótica de la empresa, pero tampoco beneficiaron a nadie. De todas formas se abría un horizonte de esperanza, aunque no para todos, como en todo cambio también en este algunos se sintieron decepcionados, sobre todo aquellos que estaban más cerca de los derrotados. En esto no éramos diferentes. El problema apareció después, cuando no se supo terminar con las diferencias entre unos y otros.

Después de llegar a su casa para darse una ducha y arreglarse, salió de camino a casa de Carmen para recogerla, tal como había quedado con ella. Le había prometido no hablar de trabajo y quería cumplir su promesa, así que decidió terminar con la historia que llevaba recordando desde el principio del día.

Los nuevos tiempos trajeron nuevas esperanzas, que para Ventura después de pasado un tiempo se habían disipado, ya no creía en las soluciones mágicas, solo en el trabajo. Sabia que su empresa podía salir de la encrucijada en la que estaba metida, para ello se necesitaba honestidad, trabajo y un buen rollo que entre todos se encargaban de matar. No hacían falta lecciones magistrales, solo tener el horizonte claro, un equipo cohesionado y un trabajo de toma de decisiones continuas. Ser duro con los problemas y delicado con las personas, esa era la filosofía de Ventura.

Ventura sabia que su empresa tenia una solución, pero que no pasaba por lecciones magistrales, sino por el trabajo diario; que no pasaba por discursos grandilocuentes, sino por el ejemplo propio; que no pasaba por pedir de forma continua sin confiar en los momentos clave; que pasaba por la honestidad y sobraba el protagonismo de los salva patrias que todo lo saben y todo lo han vivido.

Estaba llegando a casa de Carmen y la vio a lo lejos, le esperaba en la puerta. Paró delante de ella, salió de coche y se apresuró a abrirle la puerta para que entrase en el coche. Carmen se quedo gratamente sorprendida.

- Gracias. Que detalle. Dijo Carmen en tono dulce.
- De nada, es un placer. Contesto Ventura. Siempre pensé que tener detalles con las mujeres era cosa de afeminados.
- Estas equivocado Ventura, para mi no hay duda, prefiero a los hombres con detalles con este. Afirmó Carmen.

Ya en el coche, Ventura quiso contarle su día de recuerdos pero se acordó de la petición de Carmen de no hablar de trabajo. Quería cumplirla.

- Me ha llamado Esteban. Dijo Carmen rompiendo el silencio del interior del coche.
- ¿Qué quería? Preguntó Ventura.
- Me ha dicho que los bancos han dado luz verde a las peticiones de…
- A mi también me ha llamada. Interrumpió Ventura. Pero me dijiste que no querías hablar de trabajo ¿no?
- Si, tienes razón, pero la noticia es buena, creía que debía comentártela. Se disculpo Carmen.
- Es muy buena. Confirmó Ventura. Ya sabes lo que pienso Carmen, una vez resuelto el tema financiero, solo nos falta poner orden dentro y empezar a trabajar en serio. No podemos seguir haciendo el tonto unos contra otros y …
- Vale, vale, de verdad, mejor si no hablamos de trabajo. Le corto Carmen.
- Lo siento Carmen.
- No debes disculparte, todos tenemos ganas de salir de esto. Yo también.

Continuaron de camino hacia el restaurante donde se celebraría la cena de empresa ese verano, ambos coincidieron en que la noche sería diferente después de conocer la noticia de los bancos y hablaron de forma relajada de las cosas personales de las que estaban acostumbrados.

Ventura, sentado al lado de Carmen, pensaba que en efecto la cena era diferente, agradable, se respiraba un ambiente que presagiaba un cambio rápido y positivo en la empresa, solo era necesario creérselo, dejarse de tonterías y enfrentamientos estériles y ponerse a trabajar dando ejemplo. Eso es lo que estaba dispuesto a hacer Ventura desde ese mismo momento. Sonrió, viendo a lo lejos a Ramón y Esteban que estaban hablando de forma animada con una compañera de administración, pensó que también iría con ellos de copas después de la cena, tal vez fuese un buen día para ir todos juntos a celebrarlo. Se lo propuso a Carmen y esta acepto rápidamente.

Ventura despertó en la playa, al abrir los ojos vio como los colores del amanecer y el Mediterráneo se fundían como en una postal, no presenciaba un amanecer desde hacia años. A su lado, abrazada a él, estaba Carmen. Habían ido a una fiesta hortera después de la cena, en una terraza de verano, la fiesta fue numerosa, de las que recordaba Ventura de años atrás, parecían recuperar las ganas de estar todos juntos. Pero lo mejor fue que él y Carmen después de tanto tiempo de relación y amistad, aquella noche de repente se descubrieron de otra forma. Ventura observaba como Carmen dormía, mientras por su mente pasaban con gran rapidez imágenes de su vida, siempre sin ella. No recuerda el tiempo que paso hasta que Carmen abrió los ojos, solo que cuando lo hizo le beso intensamente, era feliz.

¿Continuará..?

jueves, 26 de febrero de 2009

Carnaval (Relato corto)

“La que siempre lucía antes de que los bombardeos acabasen con él", Carmen recordaba estas palabras repetidas por su madre continuamente. Estaba sentada en el salón con la capa de requeté de su abuelo entre las piernas, el tacto era áspero, pero se conservaba bien. Tenía un vago recuerdo del salón de la casa de sus abuelos en el pueblo, donde en un lugar preferente estaba colgado el retrato de su abuelo vestido de uniforme, marcial, de perfil y luciendo esta misma capa. Por momentos sus dudas se estaban desvaneciendo, era carnaval y necesitaba un disfraz.

jueves, 19 de febrero de 2009

La huelga de los jueces

Empiezo a no entender nada en este país. Resulta que ahora uno de los tres poderes sobre los que se supone esta montado todo esto, el poder judicial, hace un día de huelga. ¿Se lo descontaran del salario?

Supongo el siguiente efecto, dejan de trabajar los jueces y como contrapartida los delincuentes dejaran de delinquir, ¡¡Que bueno!! Esta es la formula perfecta para terminar con la delincuencia en nuestro país: ¡¡Que los jueces estén permanentemente en huelga!!

Vamos a ver, resulta que esta situación no esta contemplada por la ley, por tanto no es “ilegal”, claro ¿A quien se le puede ocurrir tal cosa? Lo mejor de todo, ante esta situación resulta que tenían servicios mínimos. Menos mal, tiene merito la auto-regulación.

El otro día en una tertulia se hacia una comparación un poco exagerada, decían: ¿Se imaginan a un ministerio haciendo huelga? O mejor aún, yo pregunto: ¿Se imaginan a los diputados haciendo huelga? ¿No? Pues yo si, que queréis que os diga, en este país todo es posible. O mejor, nos vamos a cazar todos (jueces incluidos) y que trabaje Rita.

domingo, 15 de febrero de 2009

ERASE UNA VEZ… (Parte IV)

(Enlaces partes anteriores: Erase una vez… Parte I - Erase una vez… Parte IIErase una vez… Parte III)
(Este es un relato de ficción que solo tendrá parecido con la realidad en la imaginación de quien lo lea…)


Ventura llevaba ya unas horas dedicándose al recuerdo de otros tiempos, solo interrumpido por la entrada de Ramón en el despacho, pensó en hacer algo útil para que el día la pasara más rápido, cambio de silla y se sentó detrás del escritorio, puso en marcha el portátil y abrió el correo, la verdad es que hacia muchas semanas que no tenia nada interesante que hacer, nada que aportar a su empresa, nada que pudiese salvarla de lo irremediable. Esperaba un mensaje de esperanza para su empresa en la negociación que mantenían con los bancos, aunque sabía que el problema más importante que tenían no era financiero, sino de gestión, una gestión que había ido complicándose en los últimos años y que entre todos habían llevado hasta una situación insostenible.

Pero el único correo que recibió fue de Ramón: “Hola Ventura, ya sabes… esta noche copas y… me ha confirmado Esteban que también vendrá. Salu2.” Ventura pensó: Algunos no cambiaran nunca.

Ramón era una persona alta y corpulenta, moreno con ojos claros, de apariencia imponente, confidente de Ventura en otros tiempos y superficial en sus opiniones, cambiante según el interés, pero muy inocente en el fondo. Ramón había sido uno de los más preocupados por su futuro en los tiempos del cambio, no le faltó razón, estuvo a punto de perder su empleo por no ceder a los caprichos de algunos. Estos siempre le vieron como una amenaza, nada más alejado de la realidad, cuanta miseria. También Ventura sufrió las vicisitudes de esa época, como muchos compañeros.

La nueva dirección acuño un eslogan nunca escrito que venia a decir algo así como conmigo o contra mi. Esta forma de gestionar la empresa hizo que algunos se sintieran fuera de todo y amenazados en su trabajo diario. Enfrento a las personas y desintegro cualquier atisbo de trabajo en equipo que existiera, que por cierto ya no era mucho.

Se inicio una época que todos recordaban como de despedida de muchos compañeros, casi todos ellos se marchaban por no estar conformes con las nuevas formas, pero sobre todo porque no era un lugar agradable donde trabajar y ser feliz. También se incorporaron algunas personas, sobre todo para reforzar las nuevas ideas, por lo que estaban influidas desde el principio por esa nueva cultura y no significaron mucho para los de siempre, entre los que se encontraba Ventura. Nunca aportaron mucho a la organización y siempre fueron buscando el protagonismo a cualquier precio. Ventura recordaba fuertes enfrentamientos con estas personas, de las cuales siempre tuvo la impresión de que le menospreciaban, sobre todo por su homosexualidad. Nunca olvidará cuando se enteró, se lo contó Ramón, que en privado le llamaban el maricón.

Ventura recordaba que en esa época todos opinaban de todo, que todo se cuestionaba y que ninguna noticia era buena. Casi todos querían que aquello terminase cuanto antes. Sonó el teléfono. Ventura salió de sus recuerdos, ya estaba terminando el día, largo como todos los días de los últimos dilatados meses, como esos periodos de agonía continúa que parecen no terminar nunca. No había sido un día muy productivo, y esto no le llenaba de satisfacción.

- Si… dijo Ventura al auricular sin muchas ganas.
- Hola Ventura, soy Carmen. Ventura se incorporo con un respingo, algo salto en su interior.
- Hola Carmen, creía que seguías enferma, no te he visto en todo el día, ¿Cómo estas?
- Sigo en casa pero estoy mejor… solo fue algo pasajero. ¿Vas a la cena? Pregunto Carmen
- Supongo que si ¿Y tu? Ventura esperaba la respuesta de Carmen para tomar una decisión, aunque no quería que ella lo notara.
- Si quiero ir, pero me gustaría quedar contigo antes, para no ir sola.

Como siempre Carmen sorprendía de nuevo a Ventura, ella siempre era directa y expresaba sus deseos sin cortapisas.

- Estupendo, paso a buscarte, sobre las nueve y media ¿Vale?
- ¿Vale? Confirmo Carmen. ¿Cómo ha ido el día?
- Como siempre, no te lo creerás pero he estado la mitad del día recordando cosas del pasado. Casi podría escribir una historia de todo lo que nos ha pasado aquí. Esta noche te lo cuento. Dijo Ventura con entusiasmo.
- Ventura, preferiría no hablar del trabajo, esto empieza a ser obsesivo.
- Bueno Carmen, creo que tienes razón. Prometo no hablar de trabajo. Nos vemos.
- Hasta luego Ventura. Se despidió Carmen.

Ventura se quedo pensando, al final el día se había arreglado, la llamada de Carmen le permitía salir de su letargo de recuerdos y tener ganas de salir adelante. Solo tenia una tarea importante que hacer antes de salir del despacho para ir a casa, tenia que responder al mensaje de Ramón para decirle que no iría a las copas de después de la cena. Llevar a Carmen significaba para él seguir con ella hasta llevarla a casa de nuevo, y ese plan no era compatible con el de Ramón y compañía.

Continuará…

jueves, 12 de febrero de 2009

Sorpresa (Relato corto)

Él, lleno de ardor y desprecio, pensaba en el final, ahora ya solo pensaba en el final, quería escapar de allí, salir corriendo, llorar. Entró en la reunión como todo los lunes, pensando en los temas pendientes de esa semana, preocupado porque la situación de su empresa no era buena, la crisis, la famosa crisis. Pero mantenía sus fuerzas intactas, incluso ahora si cabe con más empeño. En pocos minutos sus años de trabajo y dedicación como directivo de su empresa pasaron por delante de sus ojos. No hubo agradecimientos, solo lamentaciones. Estaba despedido, su empresa había decidido prescindir de él.

sábado, 7 de febrero de 2009

Davos ¿Pasado y Futuro?

Debo reconocer que no conocía la existencia de Davos, cuidad y comuna de los Alpes Suizos de 11.000 habitantes, desde el punto de vista económico y como Foro Económico Mundial (FEM). Fue creado en 1971 por Klaus Schwab quien invitó a los principales ejecutivos europeos a discutir sobre estrategia comercial. El FEM fue creado para "contribuir en la resolución de los problemas de nuestra época" en lo económico y social del mundo.

Este año se ha hablado de forma diferente de este encuentro económico por la situación de crisis global y porque parece que los reunidos allí han intentado hablar de cómo afrontar la situación actual. Todo esto parece muy esperanzador, sin embargo nos podemos plantear si de verdad los que se dieron cita en Davos en esta cumbre tienen idea de que pasa y como se puede salir de esta situación. Yo creo que no.

Si se leen las crónica y artículos de esta reunión, se extrae la concusión de que parece darse por muerta la globalización como solución para el desarrollo de la economía, que no se han pedido responsabilidades a aquellos que nos han llevado hasta donde estamos y que deben ocurrir cambios en los modelos económicos, sociales y de valores. ¿Qué cambios? Porque llevamos oyendo esto desde que se montó la pantomima de la reunión de Washington.

Ahora Davos es un desfile de famosos, de glamour y de manifestantes anti-globalización que después de manifestarse se reúnen en fiestas organizadas por grandes multinacionales ¿Contradicción?

Algo queda en el aire después de esta reunión, que no hemos sido conscientes del impacto intergeneracional de nuestras acciones en los últimos años. Algo de lo que se habló en muchas ocasiones, definido como desarrollo sostenible y que un ex alcalde de la ciudad donde vivo, un día definió como: “Que en nuestro desarrollo urbanístico construyamos también viviendas para los pobres”.

Pobre es la competencia de nuestros políticos, sobre todo los que están liderando el proyecto de comunidades del Mediterráneo español, que pensaron y creo que aún piensan que el desarrollo consiste en construir sin control, consumiendo todos los recursos necesarios aunque pertenezcan a sus hijos o nietos. Si estos fuesen a Davos, sus experiencias deberían estar en un lugar preferente para que todo el mundo pudiese saber que es lo que no se debe hacer, tal vez de esta forma el Foro Económico Mundial serviría para algo más. Cuanto mezquino.

De todo lo leído sobre este foro recomiendo la lectura del articulo “La feria de las vanidades de la globalización” Loretta Napoleoni. El País 30/01/2009.

domingo, 1 de febrero de 2009

ERASE UNA VEZ… (Parte III)

(Si quieres leer las partes anteriores pulsa estos enlaces: Erase una vez… Parte I y Erase una vez… Parte II)
(Este es un relato de ficción que solo tendrá parecido con la realidad en la imaginación de quien lo lea…)

Ventura abandonó la ventana y se sentó en una de las siete sillas de su despacho, delante del escritorio como si fuese una visita, quedaba al otro lado de la mesa su silla vacía, intuía que dentro de poco esa silla estaría definitivamente vacante, bueno esa y todas las demás de la empresa. En ese momento la tristeza de un posible final le hizo retomar sus recuerdos.

Pensó que la propuesta de Ramón de escaparse después de la cena de empresa era algo que en tiempos pasados había funcionado casi sin proponérselo. El buen ambiente que rodeaba a todos en el trabajo se proyectaba casi de forma automática cada vez que se proponía una fiesta colectiva. Sin embargo, ahora, algunos años después, tenían que quedar y casi forzar el encuentro que antaño fue espontaneo. Estos recuerdos eran los que no le gustaban, los que le dolían, habían perdido entre todos cosas muy bonitas, mejor pensado, les habían robado a todos el espíritu de hacer cosas bonitas y juntos.

Ventura siempre pensó que el gran fallo que se cometió cuando se produjo el cambio de dirección fue no hacerlo de forma tranquila, pausada, con tiempo para digerirlo y sobre todo para que los nuevos aprendiesen. Pero no eran tiempos para la calma y los nuevos venían con muchas ganas de ser protagonistas, cosa que desafortunadamente consiguieron. Se impuso la prepotencia, el prejuicio sobre las personas y las cosas que se desconocían y sobre todo algo que hizo mucho daño: la falta de honestidad.

A Ventura no le gustaban estos recuerdos y volvió de nuevo su pensamiento hacia Carmen, recordaba que no fue sincero con ella la primera vez que habló con ella. Fue en el comedor de la empresa.

- Hola Ventura.
- Hola Carmen, ¿Cómo estas? Contesto él sin saber que decir.
- ¿Puedo sentarme a comer aquí? Le pidió Carmen.
- Por supuesto, mejor comer en compañía.
- Siempre te veo comer solo, no pareces relacionarte mucho.
- No... en realidad es que tengo poco tiempo y prefiero comer rápido para continuar con el trabajo. Ventura pensó que la excusa era creíble.

El comedor de la empresa era un lugar de encuentro, donde se intercambiaban comentarios de poco valor, pero que ayudaban a conocer a los demás. Cada grupo tenía su mesa, la asignación fue de forma aleatoria y desde el principio cada uno eligió donde y con quien sentarse, algunos fueron cambiando de mesa hasta encontrar el sitio más cómodo para ellos. Esto ocurrió en los primeros meses después de la llegada a las nuevas instalaciones de la empresa y estaba influido por la evolución de las relaciones profesionales que se fraguaban a pocos metros del comedor. Ventura inicio su aventura en el comedor con el grupo más próximo a él en su trabajo diario, pero no tuvo inconveniente en ir cambiando de mesa, acto con el que quiso demostrar y demostrarse que podía compartir comida con cualquier compañero, pasando uno rato agradable, independientemente de la posición de cada uno en la empresa y el trabajo que hiciese. Además a Ventura siempre le apasiono descubrir a las personas, porque creía que hasta las más próximas a uno tenían algo por descubrir.

Pero eso no era así, Ventura no tardo en darse cuenta de que las conversaciones cambiaban de contenido si él estaba presente y que incluso en algunas mesas el ambiente era más tenso si él intervenía en la tertulia. En su caso había dos factores que hacían esto más difícil: su cargo directivo y su homosexualidad. Con el tiempo Ventura perdió su curiosidad por descubrir a nadie y se quedo definitivamente en la mesa donde más aceptado se sentía. Carmen eligió la mesa de Ventura desde el primer día y esto despertó de nuevo su interés…

- No me creo que solo pienses en el trabajo. Le dijo Carmen.
- ¿Por qué dices eso? Pregunto Ventura.
- Lo que comentan de ti es otra cosa.

Ventura se quedo sorprendido, podía adivinar lo que le quería decir, pero no quería creer que una persona nueva entrara ya en esos rumores sobre él. El entorno de trabajo tenia unas connotaciones machistas muy desarrolladas y los rumores sobre la homosexualidad de Ventura se convertían constantemente en comentarios poco afortunados que tenia que soportar de forma resignada.

- No creo que te interese mucho lo que dicen de mi, no me conoces, no sabes nada de nada. Intento cortar Ventura.
- No te enfades, no me gusta lo que he oído y quería conocer tu propia versión.

La forma tan directa de Carmen le sorprendió, y no tuvo más remedio que admitir que era la primera persona capaz de hablarle sin rodeos, eso despertó más su interés.

- ¿Qué versión quieres? Dijo Ventura intentando ganar tiempo.
- La tuya, no me interesan las interpretaciones de los demás.
- ¿Y sobre que debo darte mi versión?
- Vamos Ventura, se que tan apenas nos conocemos, pero sabes muy bien a que me refiero.

Ventura se amparó en un silencio largo, pensando en como afrontar aquella situación. Algo le decía que debía hablar, tal vez llevaba tiempo esperando una oportunidad como la que tenía en ese momento.

- Déjalo. Te pido disculpas por si me he pasado. Tienes razón, tu vida no es cosa mía. Dijo Carmen, interpretando el silencio como una respuesta negativa.
- No, no, Carmen, no debes disculparte. Además ya estoy acostumbrado a los comentarios.

En ese momento Ventura dejó salir toda su rabia y todos sus temores, le contó a Carmen lo que no le había contado a nadie, hasta el punto que se voy sorprendido así mismo en un momento de la conversación. Había nacido una amistad.

Continuará...

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