8:30am Hora ZULU España. Una ciudad cualquiera. Un día cualquiera. Un profesional… buscando una
oportunidad laboral. Necesitamos ¡Urgente!
Un trabajo ¿Qué podemos hacer?
Un trabajo ¿Qué podemos hacer?
Manifiesto
Cluetrain: Tesis 95. Estamos despertando y conectándonos. Estamos
observando. Pero no estamos esperando.
En este blog hemos dado un punto de
vista de las tribulaciones de un "reclutador" en un departamento cualquiera de
recursos humanos, preparando un proceso de selección. Ahora ponemos en la
cabeza del lector el otro lado de la cama.
¿Cuál puede ser la visión del que
busca trabajo?
FASE 0: Después de perder el empleo,
el afectado decide tomarse unas semanas de descanso: ¡Me lo merezco! Es como la
venganza, el mundo ha sido injusto conmigo. Ya me preocupare de buscar
trabajo dentro de un tiempo, ahora hay cosas más importantes. No se es
consciente de la situación, o no se quiere ser consciente.
FASE 1: Después
del “merecido descanso” nos lanzamos al mundo de las ofertas, literalmente a
saco (estamos inquietos), nos registramos en un conocido portal de empleo. Vemos
una oferta maravillosa, escrita para nosotros. Cuando la redactaban tenían
nuestro CV delante. Unas horas después consultamos la oferta y tenemos 378
candidatos competidores. Increíble. Sorprendente. Pero no pasa nada, yo soy su
candidato.
FASE 2: Nada
de nada, después de apuntarnos a 127 ofertas de empleo en las 3 primeras
semanas, nadie nos llama. Empezamos a desanimarnos, nos hundimos, estamos
cansados, sabemos que será muy difícil que encontremos allí lo que buscamos. En
realidad lo único que queremos es una entrevista, porque si ocurre… “Si me dan
una entrevista, será difícil que no me contraten”.
FASE 3: Asumimos
nuestro nuevo estado: Estamos sin trabajo, en el paro. Nuestro trabajo es
buscar trabajo. Pasamos a comentarlo con los conocidos, amigos y personas de otras
empresas que podrían contratarnos. Buenas noticias. Es posible: “Yo conozco al
amigo de un amigo, que es posible que”.
FASE 4: El
tiempo pasa. Aparece la resignación colectiva. Este momento ocurre tomando un
café con un colega en la misma situación. Son las 12:45 p.m. de un día
cualquiera. Es que somos casi 6 millones de parados.
FASE 5: Alguien
nos dice que tenemos que ser diferentes. Genial. Nos hablan de las redes
sociales. De hacer “networking”. Incluso de ser emprendedores. Algo muy
interesante: “Los tiempos difíciles son momentos de oportunidades”. Nos apuntamos
a LinkedIn y nos convertimos en expertos del “contacto”. Pedimos amistad a
todo el que se mueve. Los que reciben el mensaje, lo traducen por: “Otro
desesperado”.
FASE 6: Después
de unos meses, nos llaman para una entrevista. La oportunidad no sabemos ni de
donde ha venido. No es lo que soñábamos, pero es algo. Nuestras pretensiones
profesionales han ido bajando de forma proporcional al tiempo transcurrido. Nos
enfrentamos a una entrevista donde nuestras armas están entregadas. Estamos
vencidos, solo deseamos ser contratados. No eres diferente. Eres uno más en
busca de trabajo. Pasan unas semanas… no nos llaman ni para decirnos que
estamos descartados.
¿Qué hemos
hecho mal?
CONCLUSIÓN:
Analiza desde el principio tu situación personal y profesional.
Decide que quieres hacer y enfréntate al mercado de trabajo con todas tus
fuerzas. Apóyate en tus fortalezas, minimiza tus debilidades. No caigas en el
conformismo. No bajes tus expectativas profesionales. Usa las redes sociales,
si, pero no creas que son la solución, solo son una herramienta, que bien usada
te dará oportunidades y te ayudará en el proceso de diferenciarte del resto de
candidatos. Proyecta tus objetivos hacia el futuro, no te conformes con adaptar
un currículum que solo habla de tu pasado.
Pero hay algo muy importante, no creas que estar
sin trabajo es algo pasajero que se solucionara. Cuanto antes consideres esta
situación como un objetivo, más oportunidades de superarlo tendrás. Mueve el
culo, porque nadie lo hará por ti.
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