jueves, 29 de julio de 2010

Aprender de un Equipo...

La selección española de futbol ha ganado el campeonato del mundo. Todos, los entendidos y los neófitos aseguran que es toda una hazaña, y por la repercusión que ha teniendo así lo parece. No es un equipo de grandes figuras mediáticas, más bien parecen humildes, poco dados a las extravagancias y además “bajitos”. Así pues, estamos hablando de un gran equipo, formado por personas que asumen un rol dentro del mismo, sin pretender destacar, solo haciendo bien lo que les es asignado. También tiene un entrenador, coach o “jefe”, que coordina, decide tácticas y asume responsabilidades, pero no destaca, no hace grandes declaraciones y casi pasa desapercibido.

Pero hay algo más. No se puede crear un equipo de estas características sin que exista entre ellos una serie de valores compartidos que les mantienen unidos y que les sirven para reforzar su trabajo. Valores como la humildad, la honestidad, anteponer el equipo al individuo, se han visto claramente en este colectivo y sobre todo en su líder.

En el mundo de la empresa hay muchos directivos miopes que siguen creyendo en las individualidades, en su gran capacidad de trabajo, en los grandes esfuerzos personales y en todo aquello que significa solamente destacar por encima de los demás. Normalmente solo piensan en ellos mismos y desprecian todo aquello que signifique esfuerzo colectivo, equipo, y al final compartir el éxito.

Pero también hay personas que piensan que lo mejor es formar un buen equipo, que no significa tener a los más altos, guapos o famosos, sino tener a un grupo humano que comparta fracasos, éxitos y sobre todo valores. Mantener un esfuerzo compartido que les llevará al éxito y mejorará los resultados. Con un jefe que proporcione: Predictibilidad, compresión, control y proximidad.

La selección española de futbol no es más que un ejemplo claro de esto: Esfuerzo y valores compartidos. Ellos de forma individual son rivales, competirán dentro de unos meses en equipos diferentes, con objetivos enfrentados. Pero ahora son uno.

En el mundo de la empresa se tiene una ventaja adicional, una vez formado el equipo, ya no serán rivales en el futuro, a no ser que un jefe equivocado los enfrente o los elimine.


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Sintiendo Equipos.
Sintiendo Equipos (Parte II).




lunes, 26 de julio de 2010

El elefante encadenado......(Jorge Bucay)

En el mundo de la empresa es necesario romper las cadenas de vez en cuando, no se puede educar a las personas atadas a determinadas creencias y luego pretender que sean libres, tengan iniciativa y participen de forma activa. Rompan antes las cadenas.


sábado, 17 de julio de 2010

¿Una larga vida laboral?

De nuevo las noticias, los comentarios, las promesas de los partidos políticos, unos que si, otros que no, otros que ya veremos, pero todos, al final pactarán que la edad de jubilación sea a los 67 años. No todas las profesiones pueden soportar esa edad en el desempeño de su trabajo, menos cuanto más pesa el esfuerzo físico. De todas formas en estos momentos, con más de cuatro millones de parados: ¿No sería más productivo para el sistema generar empleo y por tanto ingresos?... luego nos ocuparemos de su sostenibilidad.

…Santiago estaba en la cocina preparando la comida, como de costumbre dejaba la televisión en marcha, la verdad es que no prestaba mucha atención, pero le hacía compañía en sus nuevas obligaciones. Hoy tocaba debate sobre el estado de la nación, algo tedioso, pero por no dejar un momento el cuchillo y lavarse las manos no cambio de canal.

De repente algo llamo su atención, unas frases: “En 15 años el sistema de pensiones será insostenible… tendrá que alargarse la vida laboral… aunque se puede plantear de forma voluntaria…” Dejo caer el cuchillo de la mano y se volvió hacia la televisión con una mezcla de rabia e incredulidad. Escucho con atención. Buscó el mando a distancia y pulsó el botón rojo: “Power”, la televisión enmudeció.

Satisfecho, continuó con su tarea, pronto llegarían sus hijos del colegio. Una pequeña sonrisa asomo en sus labios. ¿Alargar la vida laboral? ¿Qué vida laboral? Antes necesitaré un empleo ¿No?
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Otras lecturas

domingo, 11 de julio de 2010

Retorno a un país llamado INEM


Analizamos la frase “Un país con más de cuatro millones de parados…”, así, sin más, se diría que existe un país en el que viven más de cuatro millones de personas y que todas ellas tienen una característica común, están sin trabajo.

…Santiago había conseguido perder la nacionalidad de un país llamado INEM después de mucho esfuerzo y trabajo, sin desfallecer durante meses consiguió su objetivo. Se sintió aliviado y a la vez confuso. Abandonaba un país que le había acogido en tiempos difíciles para él, pero después de pertenecer a ese digno estado, no tenía la misma percepción de sus ciudadanos, se sentía solidario con ellos. Una simple llamada telefónica le permitió perder su estatus de ciudadano INEM.

Pero los azares de la vida le llevaron de nuevo a tener que solicitar la nacionalidad de este insigne estado. Para conseguir de nuevo la ciudadanía ya no bastaba una llamada telefónica o una conexión segura en Internet, cosa que suponía así ya que antaño fue acogido en este país. Ahora, de nuevo tenía que coger su coche, pasar la frontera y armarse de paciencia, hasta que una voz mecánica le señalara: Número A113, mesa 8.

Una vez pasados los tramites que los funcionarios amablemente exigían, Santiago salió a la calle y respiro hondo, de nuevo en casa, pensó. No valían lamentaciones, solo tenía un profundo sentimiento de agradecimiento hacia este pequeño estado que le acogía de nuevo y del que se prometía salir cuanto antes. Eso sí, sin la ayuda del país que le vio nacer, solo con su esfuerzo, confianza y entusiasmo podría volver a realizar una llamada telefónica que le permitiría renunciar de nuevo a la nacionalidad de un país llamado INEM.


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domingo, 4 de julio de 2010

Sweet Espadán

Las ciudades están formadas por personas, las que viven en ellas o las que están de paso, que le dan una personalidad que se ha ido forjando durante años, en la que han influido los momentos duros vividos de forma colectiva y también las grandes celebraciones.

Las empresas son como pequeñas ciudades, tienen vida propia, las personas entran y salen, se compra y se vende, se cobra, se pagan impuestos, se habla, se piensa, se vive, te relacionas, discutes, amas, odias… y tienen sus gobernantes.

Las empresas se identifican más bien con un producto, un logo, un edificio o sus fábricas. Pero tienen sus personas, sus habitantes, los que hacen que funcione con su trabajo, sus ideas, su tiempo. Estas personas sienten, piensan y se relacionan todos los días. Van creando, casi sin saberlo, una personalidad que lo impregna todo…

…Santiago estaba hastiado de la gran ciudad. Aprovechando su posición como secretario de juzgado, había pedido el traslado a un pequeño pueblo del interior, donde sabia que se jubilaba el secretario del juez de paz. Ese retiro, no muy alejado de su querida ciudad, le permitiría pensar, descansar y escribir, que era su gran placer.

Cuando llegó al pueblo no tuvo un recibimiento especial, tampoco él lo esperaba. Pero con el tiempo se fue acercando a sus habitantes y estos dejaron de observarlo para empezar a escucharle. Descubrió al panadero, al matrimonio de la tienda, la familia que regentaba uno de los dos bares de pueblo, al cura (todo un personaje jugando al dominó), al médico que subía todas las mañanas y abría el consultorio. A los vecinos que se sentaban en los bancos de la carretera a tomar el sol en los primeros días de primavera. Su estancia se rodeo de una felicidad que le proporcionaba el mismo pueblo, una energía que nacía solo con el primer “buenos días” que recibía cuando alguien entraba en el juzgado. Nunca imagino sentirse tan cómodo en aquel lugar desconocido y distante tan solo unos meses antes.

Santiago dejo el pueblo solo unos meses después de su llegada, la administración decidió centralizar los servicios de los juzgados en una gran ciudad de la justicia en la capital. Santiago olvidó rápidamente a su alcalde, no hizo nada por mantener el juzgado del pueblo. Pero nunca dejó de pensar en sus gentes, la personalidad de aquel pueblo la formaban sus habitantes. Cuando pensaba en ellos siempre sonreía diciendo: “Dulce Espadán”


Otros relatos: ¿Para quién trabajas?

viernes, 2 de julio de 2010

Rincón Acogedor


Solo es necesario un lugar acogedor. Una esquina de la sala, una mesa al lado de una ventana, la luz entra sola, lo mejor la compañía, lo de menos… la comida. (Colonia de Sacramento, Uruguay)

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