domingo, 22 de marzo de 2009

Prestige ¿Responsables?


Se puede leer en la prensa (21-03-2009) que ya ha terminado la instrucción del caso del hundimiento del petrolero Prestige en las costas gallegas el 13 de noviembre de 2002, más de 6 años después. Según las conclusiones de este sumario parece que fue correcto alejar el barco de la costa.

Aún se puede recordar el follón que se montó a cuenta de este desastre: unos intentaron buscar responsabilidades en las autoridades del momento, estas intentado salvarse ante una catástrofe de dimensiones impresionantes y sin saber que hacer, por otro lado los medios de comunicación que nos dieron con el tema a todas horas, los voluntarios, las toneladas de chapapote con las que comíamos y cenábamos.

¿Y? ¿Qué queda de todo este circo? Nada, nada de nada, los medios de comunicación han pasado de puntillas por el asunto, los políticos ni se acuerdan (por si acaso) y un juez dice que solo hay 3 imputados, miembros de la tripulación y sin recursos económicos. No se si la decisión o actuación de las autoridades fue correcta, pero esta claro que más de 3.000 kilómetros entre la desembocadura del río Miño al Canal de la Mancha fueron contaminadas por el contenido del Prestige y nadie, absolutamente nadie, después de 6 años, se hace responsable de ello. Menos aún con la ayuda de este sumario.

Enlace de la noticia en El País
http://www.elpais.com/articulo/espana/juez/caso/Prestige/concluye/fue/correcto/alejar/barco/costa/elpepiesp/20090321elpepinac_17/Tes
Enlace de la noticia en ABC
http://www.abc.es/20090321/nacional-sucesos/juez-avala-toda-actuacion-20090321.html

viernes, 20 de marzo de 2009

Un ERE para las fallas

Era una mañana soleada, agradable, de estas en las que empiezas a sentir el contacto del sol de otra forma, la luz parece ser diferente, sientes que ya te sobra la chaqueta, pero no te molesta. Son mañanas que suelen presentarse de repente, sin avisar, y te hacen sentirte mejor. A esta mañana solo le faltaba el olor, ese olor a pólvora con el que se identifican estos primeros días de luz diferente, el anticipo de la primavera huele a pólvora en algunos pueblos del Mediterráneo.

Ya quedan pocos días para las Fallas, pensó Ventura. Aunque ya no participaba de la fiesta, seguía teniendo esta sensación cuando el día se descubría de esta forma. Le gustaban las fallas, había participado en ellas de forma activa y guardaba un grato recuerdo.

De camino al trabajo Ventura olvidó rápidamente las fallas y se puso a pensar en su situación profesional, las dificultades eran grandes y cada vez el futuro más incierto, le costaba mucho conectar con su empresa. Ya no la sentía como antes, no tenía la misma ilusión, ni se agolpaban en su cabeza un montón de proyectos que quería llevar a cabo. Las personas evolucionan, pensó Ventura, este proyecto ya no es el mío, necesito cambiar.

De repente se vio proyectando de nuevo el mundo de las Fallas en su mente, como si la nostalgia le invadiera. Ventura se preguntaba porque estaba fuera si una vez se juro que nunca las abandonaría. Se dio cuenta de que el verdadero motivo de su abandono era el mismo que ahora le cuestionaba su dedicación profesional: Dejó de ser su proyecto. Ventura había evolucionado, pero las fallas no. En realidad él siempre pensó en cambiarlas, en hacerlas diferentes, pero siempre se encontró con las famosas tradiciones y el tabú de que estas no pueden cambiarse. ¿Y quién quiere cambiar las tradiciones? Se preguntaba. Sabía que solo era necesario cambiar el entorno de las tradiciones, ¿Acaso no han cambiado los materiales con los que se construyen las fallas? ¿Las hace esto diferentes? ¿Han dejado de ser tradicionales?

¿Por qué se produce esta involución en las fallas? Digan lo que digan los partidarios de las fallas “tradicionales”, estas son inmóviles, cerradas, solo cuentan con el apoyo incondicional de sus propios miembros y son incapaces de atraer a personas jóvenes, que piensan diferente, que serian capaces de “plantar” las fallas de otra forma. Este inmovilismo solo beneficia a cuatro, los cuatro de toda la vida, los que nunca abandonaran, los cuatro a los que el resto deberemos hacer un homenaje por haber mantenido la “tradición” de las fallas durante años. Lástima que tal vez no quede nadie en las fallas para hacerles este homenaje.

Ventura despertó de sus pensamientos cuando aparcó el coche frente a su empresa, era su último día de trabajo, la mala gestión de algunos y el inmovilismo de otros habían terminado con un buen proyecto. Ya solo le quedaban las fallas, si es que alguien se daba cuenta del peligro que corrían.

Una alternativa de estas Fallas 2009, el Llibret de L'escletxa: http://issuu.com/iussuf_almamlaka/docs/falla-escletxa_09

viernes, 6 de marzo de 2009

Foto (Relato corto)

En la puerta había una gorra negra y un bastón, Miguel encuadro la escena en el objetivo de su cámara y disparó, seguía paseando y haciendo fotos por aquel pueblecito uruguayo de calles empedradas y fachadas pintadas de llamativos colores. La escena le parecía perfecta por los contrastes que ofrecía y repitió la foto con diferentes encuadres, de repente se abrió la puerta y quedo ante él expuesta la realidad de su foto. Al fondo de la sala, detrás de la puerta, estaban velando un cadáver.

domingo, 1 de marzo de 2009

ERASE UNA VEZ… (Parte V)

(Enlaces anteriores: Erase una vez… Parte I - Erase una vez… Parte II – Erase una vez… Parte III - Erase una vez… Parte IV) (Este es un relato de ficción que solo tendrá parecido con la realidad en la imaginación de quien lo lea…)

Cuando Ventura estaba a punto de abandonar el despacho sonó el teléfono.

- ¿Sí?
- Ventura, soy Esteban.
- Si, dime Esteban. Me has pillado saliendo… Dijo Ventura con cierta premura.
- Solo quería decirte que lo de los bancos va por buen camino. Le contó Esteban con cierto entusiasmo.
- Joder Esteban que alegría me das, ¿Seguro?
- Te diría que casi seguro. Afirmó Esteban. Tenemos que celebrarlo esta noche. ¿Vale?
- Lo celebramos seguro. Confirmo Ventura, recordando en ese momento la invitación de Ramón para ir de copas.
- Te ha contado Ramón que hemos quedado para después de la cena. Le dijo Esteban como si hubiese leído su pensamiento.
- Si… pero no puedo ir. De todas formas esto lo tenemos que celebrar con todos en la cena. Dijo Ventura convencido.
- Sin duda Ventura, esto es bueno para todos. Nos vemos en la cena. Terminó Esteban.
- Nos vemos en la cena. Se despidió Ventura.

Sin duda era una buena noticia para todos y debían celebrarlo en la cena…

Ventura apago su portátil, miro a su alrededor como despidiéndose de aquel despacho que encerraba muchos recuerdos, aunque los más presentes eran todos buenos. Cerro las luces y la puerta, pensó que no quería renunciar, que quería continuar y salir adelante, intuía que la típica cena de verano de este año seria muy positiva para todos.

De camino a casa, ya en el coche, Ventura se sumió de nuevo en sus recuerdos, el recuerdo anterior de los tiempos difíciles le llevó a pensar que cuando parecía que las cosas no tenían remedio y que la nueva cultura se imponía, todo empezó a cambiar de nuevo. Como en toda empresa los cambios se desencadenaron por la falta de resultados, Ventura estaba seguro que nada hubiese pasado sin este factor, que empezaba a ser preocupante para algunos, aunque otros no fueron conscientes hasta mucho después. De todas formas y a pesar de las urgencias el daño estaba hecho y costaría salir del pozo.

De nuevo y como queriendo repetir la historia anterior los cambios ocurrieron en poco tiempo, tal vez en este caso las urgencias podían estar justificadas por la situación caótica de la empresa, pero tampoco beneficiaron a nadie. De todas formas se abría un horizonte de esperanza, aunque no para todos, como en todo cambio también en este algunos se sintieron decepcionados, sobre todo aquellos que estaban más cerca de los derrotados. En esto no éramos diferentes. El problema apareció después, cuando no se supo terminar con las diferencias entre unos y otros.

Después de llegar a su casa para darse una ducha y arreglarse, salió de camino a casa de Carmen para recogerla, tal como había quedado con ella. Le había prometido no hablar de trabajo y quería cumplir su promesa, así que decidió terminar con la historia que llevaba recordando desde el principio del día.

Los nuevos tiempos trajeron nuevas esperanzas, que para Ventura después de pasado un tiempo se habían disipado, ya no creía en las soluciones mágicas, solo en el trabajo. Sabia que su empresa podía salir de la encrucijada en la que estaba metida, para ello se necesitaba honestidad, trabajo y un buen rollo que entre todos se encargaban de matar. No hacían falta lecciones magistrales, solo tener el horizonte claro, un equipo cohesionado y un trabajo de toma de decisiones continuas. Ser duro con los problemas y delicado con las personas, esa era la filosofía de Ventura.

Ventura sabia que su empresa tenia una solución, pero que no pasaba por lecciones magistrales, sino por el trabajo diario; que no pasaba por discursos grandilocuentes, sino por el ejemplo propio; que no pasaba por pedir de forma continua sin confiar en los momentos clave; que pasaba por la honestidad y sobraba el protagonismo de los salva patrias que todo lo saben y todo lo han vivido.

Estaba llegando a casa de Carmen y la vio a lo lejos, le esperaba en la puerta. Paró delante de ella, salió de coche y se apresuró a abrirle la puerta para que entrase en el coche. Carmen se quedo gratamente sorprendida.

- Gracias. Que detalle. Dijo Carmen en tono dulce.
- De nada, es un placer. Contesto Ventura. Siempre pensé que tener detalles con las mujeres era cosa de afeminados.
- Estas equivocado Ventura, para mi no hay duda, prefiero a los hombres con detalles con este. Afirmó Carmen.

Ya en el coche, Ventura quiso contarle su día de recuerdos pero se acordó de la petición de Carmen de no hablar de trabajo. Quería cumplirla.

- Me ha llamado Esteban. Dijo Carmen rompiendo el silencio del interior del coche.
- ¿Qué quería? Preguntó Ventura.
- Me ha dicho que los bancos han dado luz verde a las peticiones de…
- A mi también me ha llamada. Interrumpió Ventura. Pero me dijiste que no querías hablar de trabajo ¿no?
- Si, tienes razón, pero la noticia es buena, creía que debía comentártela. Se disculpo Carmen.
- Es muy buena. Confirmó Ventura. Ya sabes lo que pienso Carmen, una vez resuelto el tema financiero, solo nos falta poner orden dentro y empezar a trabajar en serio. No podemos seguir haciendo el tonto unos contra otros y …
- Vale, vale, de verdad, mejor si no hablamos de trabajo. Le corto Carmen.
- Lo siento Carmen.
- No debes disculparte, todos tenemos ganas de salir de esto. Yo también.

Continuaron de camino hacia el restaurante donde se celebraría la cena de empresa ese verano, ambos coincidieron en que la noche sería diferente después de conocer la noticia de los bancos y hablaron de forma relajada de las cosas personales de las que estaban acostumbrados.

Ventura, sentado al lado de Carmen, pensaba que en efecto la cena era diferente, agradable, se respiraba un ambiente que presagiaba un cambio rápido y positivo en la empresa, solo era necesario creérselo, dejarse de tonterías y enfrentamientos estériles y ponerse a trabajar dando ejemplo. Eso es lo que estaba dispuesto a hacer Ventura desde ese mismo momento. Sonrió, viendo a lo lejos a Ramón y Esteban que estaban hablando de forma animada con una compañera de administración, pensó que también iría con ellos de copas después de la cena, tal vez fuese un buen día para ir todos juntos a celebrarlo. Se lo propuso a Carmen y esta acepto rápidamente.

Ventura despertó en la playa, al abrir los ojos vio como los colores del amanecer y el Mediterráneo se fundían como en una postal, no presenciaba un amanecer desde hacia años. A su lado, abrazada a él, estaba Carmen. Habían ido a una fiesta hortera después de la cena, en una terraza de verano, la fiesta fue numerosa, de las que recordaba Ventura de años atrás, parecían recuperar las ganas de estar todos juntos. Pero lo mejor fue que él y Carmen después de tanto tiempo de relación y amistad, aquella noche de repente se descubrieron de otra forma. Ventura observaba como Carmen dormía, mientras por su mente pasaban con gran rapidez imágenes de su vida, siempre sin ella. No recuerda el tiempo que paso hasta que Carmen abrió los ojos, solo que cuando lo hizo le beso intensamente, era feliz.

¿Continuará..?

jueves, 26 de febrero de 2009

Carnaval (Relato corto)

“La que siempre lucía antes de que los bombardeos acabasen con él", Carmen recordaba estas palabras repetidas por su madre continuamente. Estaba sentada en el salón con la capa de requeté de su abuelo entre las piernas, el tacto era áspero, pero se conservaba bien. Tenía un vago recuerdo del salón de la casa de sus abuelos en el pueblo, donde en un lugar preferente estaba colgado el retrato de su abuelo vestido de uniforme, marcial, de perfil y luciendo esta misma capa. Por momentos sus dudas se estaban desvaneciendo, era carnaval y necesitaba un disfraz.

jueves, 19 de febrero de 2009

La huelga de los jueces

Empiezo a no entender nada en este país. Resulta que ahora uno de los tres poderes sobre los que se supone esta montado todo esto, el poder judicial, hace un día de huelga. ¿Se lo descontaran del salario?

Supongo el siguiente efecto, dejan de trabajar los jueces y como contrapartida los delincuentes dejaran de delinquir, ¡¡Que bueno!! Esta es la formula perfecta para terminar con la delincuencia en nuestro país: ¡¡Que los jueces estén permanentemente en huelga!!

Vamos a ver, resulta que esta situación no esta contemplada por la ley, por tanto no es “ilegal”, claro ¿A quien se le puede ocurrir tal cosa? Lo mejor de todo, ante esta situación resulta que tenían servicios mínimos. Menos mal, tiene merito la auto-regulación.

El otro día en una tertulia se hacia una comparación un poco exagerada, decían: ¿Se imaginan a un ministerio haciendo huelga? O mejor aún, yo pregunto: ¿Se imaginan a los diputados haciendo huelga? ¿No? Pues yo si, que queréis que os diga, en este país todo es posible. O mejor, nos vamos a cazar todos (jueces incluidos) y que trabaje Rita.

domingo, 15 de febrero de 2009

ERASE UNA VEZ… (Parte IV)

(Enlaces partes anteriores: Erase una vez… Parte I - Erase una vez… Parte II – Erase una vez… Parte III)
(Este es un relato de ficción que solo tendrá parecido con la realidad en la imaginación de quien lo lea…)


Ventura llevaba ya unas horas dedicándose al recuerdo de otros tiempos, solo interrumpido por la entrada de Ramón en el despacho, pensó en hacer algo útil para que el día la pasara más rápido, cambio de silla y se sentó detrás del escritorio, puso en marcha el portátil y abrió el correo, la verdad es que hacia muchas semanas que no tenia nada interesante que hacer, nada que aportar a su empresa, nada que pudiese salvarla de lo irremediable. Esperaba un mensaje de esperanza para su empresa en la negociación que mantenían con los bancos, aunque sabía que el problema más importante que tenían no era financiero, sino de gestión, una gestión que había ido complicándose en los últimos años y que entre todos habían llevado hasta una situación insostenible.

Pero el único correo que recibió fue de Ramón: “Hola Ventura, ya sabes… esta noche copas y… me ha confirmado Esteban que también vendrá. Salu2.” Ventura pensó: Algunos no cambiaran nunca.

Ramón era una persona alta y corpulenta, moreno con ojos claros, de apariencia imponente, confidente de Ventura en otros tiempos y superficial en sus opiniones, cambiante según el interés, pero muy inocente en el fondo. Ramón había sido uno de los más preocupados por su futuro en los tiempos del cambio, no le faltó razón, estuvo a punto de perder su empleo por no ceder a los caprichos de algunos. Estos siempre le vieron como una amenaza, nada más alejado de la realidad, cuanta miseria. También Ventura sufrió las vicisitudes de esa época, como muchos compañeros.

La nueva dirección acuño un eslogan nunca escrito que venia a decir algo así como conmigo o contra mi. Esta forma de gestionar la empresa hizo que algunos se sintieran fuera de todo y amenazados en su trabajo diario. Enfrento a las personas y desintegro cualquier atisbo de trabajo en equipo que existiera, que por cierto ya no era mucho.

Se inicio una época que todos recordaban como de despedida de muchos compañeros, casi todos ellos se marchaban por no estar conformes con las nuevas formas, pero sobre todo porque no era un lugar agradable donde trabajar y ser feliz. También se incorporaron algunas personas, sobre todo para reforzar las nuevas ideas, por lo que estaban influidas desde el principio por esa nueva cultura y no significaron mucho para los de siempre, entre los que se encontraba Ventura. Nunca aportaron mucho a la organización y siempre fueron buscando el protagonismo a cualquier precio. Ventura recordaba fuertes enfrentamientos con estas personas, de las cuales siempre tuvo la impresión de que le menospreciaban, sobre todo por su homosexualidad. Nunca olvidará cuando se enteró, se lo contó Ramón, que en privado le llamaban el maricón.

Ventura recordaba que en esa época todos opinaban de todo, que todo se cuestionaba y que ninguna noticia era buena. Casi todos querían que aquello terminase cuanto antes. Sonó el teléfono. Ventura salió de sus recuerdos, ya estaba terminando el día, largo como todos los días de los últimos dilatados meses, como esos periodos de agonía continúa que parecen no terminar nunca. No había sido un día muy productivo, y esto no le llenaba de satisfacción.

- Si… dijo Ventura al auricular sin muchas ganas.
- Hola Ventura, soy Carmen. Ventura se incorporo con un respingo, algo salto en su interior.
- Hola Carmen, creía que seguías enferma, no te he visto en todo el día, ¿Cómo estas?
- Sigo en casa pero estoy mejor… solo fue algo pasajero. ¿Vas a la cena? Pregunto Carmen
- Supongo que si ¿Y tu? Ventura esperaba la respuesta de Carmen para tomar una decisión, aunque no quería que ella lo notara.
- Si quiero ir, pero me gustaría quedar contigo antes, para no ir sola.

Como siempre Carmen sorprendía de nuevo a Ventura, ella siempre era directa y expresaba sus deseos sin cortapisas.

- Estupendo, paso a buscarte, sobre las nueve y media ¿Vale?
- ¿Vale? Confirmo Carmen. ¿Cómo ha ido el día?
- Como siempre, no te lo creerás pero he estado la mitad del día recordando cosas del pasado. Casi podría escribir una historia de todo lo que nos ha pasado aquí. Esta noche te lo cuento. Dijo Ventura con entusiasmo.
- Ventura, preferiría no hablar del trabajo, esto empieza a ser obsesivo.
- Bueno Carmen, creo que tienes razón. Prometo no hablar de trabajo. Nos vemos.
- Hasta luego Ventura. Se despidió Carmen.

Ventura se quedo pensando, al final el día se había arreglado, la llamada de Carmen le permitía salir de su letargo de recuerdos y tener ganas de salir adelante. Solo tenia una tarea importante que hacer antes de salir del despacho para ir a casa, tenia que responder al mensaje de Ramón para decirle que no iría a las copas de después de la cena. Llevar a Carmen significaba para él seguir con ella hasta llevarla a casa de nuevo, y ese plan no era compatible con el de Ramón y compañía.

Continuará…

jueves, 12 de febrero de 2009

Sorpresa (Relato corto)

Él, lleno de ardor y desprecio, pensaba en el final, ahora ya solo pensaba en el final, quería escapar de allí, salir corriendo, llorar. Entró en la reunión como todo los lunes, pensando en los temas pendientes de esa semana, preocupado porque la situación de su empresa no era buena, la crisis, la famosa crisis. Pero mantenía sus fuerzas intactas, incluso ahora si cabe con más empeño. En pocos minutos sus años de trabajo y dedicación como directivo de su empresa pasaron por delante de sus ojos. No hubo agradecimientos, solo lamentaciones. Estaba despedido, su empresa había decidido prescindir de él.

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